
Stieg Larsson es un caso muy curioso dentro del panorama de la novela negra escandinava. Este periodista reconvertido en escritor solo escribió tres novelas, las de la trilogía Millenium, que fueron publicadas después de su muerte y que se vendieron como rosquillas.
Tratar de explicar el éxito de estas novelas solo por el morbo que despiertan las obras póstumas sería ciertamente injusto. Hay otros argumentos de peso: una historia interesante y un escritor con mucho talento con una forma muy original de contarla. Todo eso queda patente en el primer título de la saga: Los hombres que no amaban a las mujeres (2005).
Mikael Blomkvist es un periodista que acaba de recibir una dura sentencia judicial: una condena por difamación. Obligado a retirarse de la primera línea (debe abandonar la redacción de la revista Millennium, que da nombre a la saga), acepta un curioso encargo privado: aclarar el misterio de la desaparición, ocurrida décadas atrás, de una joven llamada Harriet Vanger, miembro de una rica familia sueca.
Blomqvist se traslada a Hedeby, al norte del país, el escenario de los hechos. Allí vive prácticamente como un ermitaño, recluido en una cabaña, consagrado a la labor de recopilar información e investigar todo lo relacionado con este extraño caso. Su inesperada aliada en esta tarea será una hacker tan brillante como difícil de tratar. Una muchacha con una mente privilegiada y un cuerpo frágil, llena de tatuajes por fuera y de profundas heridas por dentro. Es el gran personaje de la saga: la inefable Lisbeth Salander.
«A lo largo de los años he tenido muchos enemigos. Si hay algo que he aprendido es que nunca hay que involucrarse en una pelea que uno está seguro de perder. Por otro lado, nunca hay que dejar que nadie que te haya insultado se salga con la suya. Espera el momento oportuno y contraataca cuando estés en una posición de fuerza, incluso si ya no necesitas hacerlo».
La relación entre Blomkvist y Salander es uno de los platos fuertes de Los hombres que no amaban a las mujeres. A pesar de tratarse de caracteres diametralmente distintos y de proceder de mundos casi opuestos, entre ellos se teje una compleja relación. En todo caso, su trabajo resulta increíblemente fructífero, incluso cuando parece que se hallan en un callejón sin salida. Sus pesquisas desvelarán oscuros secretos de la familia Vanger y les granjeará peligrosos enemigos dispuestos a todo para que la verdad siga oculta.

La narración está perfectamente diseñada para que el interés no decaiga en ningún momento. La intriga crece hasta volverse obsesiva. Yo, como lector, me mantuve enganchado a sus páginas de principio a fin. Este es un mérito que hay que atribuir por entero al autor, pues es bien sabido que tener entre manos una buena historia no es suficiente: también hay que saber transmitirla. Y, desde luego, Stieg Larsson sabía hacerlo muy bien.
Es cierto que también hay escenas violentas y perturbadoras, especialmente hacia las mujeres, algo que parece ya marca de las novelas del género escritas por aquellas latitudes. Después de varios giros inesperados, la historia concluye de una forma magistral, conmovedora e inolvidable. Al cerrar las tapas, uno sabe que ha tenido la suerte de disfrutar de una gran novela. Pasados los años, la misma sensación continúa.
¡Hola! Este libro es un eterno pendiente para mí, siempre me hecha para atrás lo largo que es pero su premisa y la protagonista femenina siempre llamaron mi atención.
Desconocía que todos los libros habían sido publicados de manera póstuma, es una pena que no pudiera vivir un poco del reconocimiento que merecía.
Que el autor sepa mantener el interés en una novela tan larga habla bien de él y que la cierra de manera satisfactoria mejor, quiere decir que tenía trazada una ruta clara para la historia.
Gracias por recordarme estos libros, debería tratar de darle una oportunidad aunque sea al primero ¡Saludos!
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Hola Noctua,
Es una trilogía muy buena, sin duda te la recomiendo.
¡Un saludo!
Daniel
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