Si hablamos de literatura de terror, Adam Nevill es en mi humilde opinión uno de los mejores autores de lo que llevamos de siglo. Tuve la ocasión de descubrirlo con una sobrecogedora novela, El ritual, pero en El fin de los días (2013), el listón, que ya estaba alto, quedó superado.
Kyle es un director de documentales arruinado y cuya carrera se encuentra estancada. Cuando está ya a punto de arrojar la toalla un día le llega, como caída del cielo, una oferta salvadora: la propuesta de filmar un documental sobre una secta llamada el Templo de los Últimos Días, tristemente famosa por una horrible masacre acaecida en el año 1976, en la que perecieron muchos de sus miembros.
La líder y fundadora de la secta, la hermana Katherine (misteriosamente desaparecida desde hace décadas), es un personaje repulsivo y abyecto que, según los testimonios de los supervivientes, disfrutaba sometiendo y humillando a sus entregados seguidores.
«Hay algo demoníaco en la naturaleza humana que no podemos dejar de reverenciar».
Siguiendo las pautas de Max, el enigmático productor que le ha encargado el trabajo, Kyle y su camarógrafo Dan recorrerán algunos de los lugares en los que la secta dejó su horrible huella: un edificio abandonado en Londres, una solitaria granja en Normandía, una mina en el desierto de Arizona… También intentará recoger las palabras de algunas personas que estuvieron, de un modo u otro, involucradas con el culto.
La historia es atractiva, pero se vuelve sobrecogedora cuando empiezan a suceder cosas inexplicables. Nevill tiene un talento especial para trasmitir al lector sensaciones muy vívidas de angustia y horror. Dosifica los datos que debemos conocer para que vayamos entendiendo qué sucede. Ese goteo de información explica también cómo Kyle y Dan quedan atrapados sin poder evitarlo en una realidad imposible y aterradora de la que no pueden escapar. Obviamente, no voy a dar más detalles porque es un libro que hay que desgranar y saborear lentamente, siempre con el corazón encogido.

Dentro de la impresionante y minuciosa construcción de todo lo que rodea a la secta, con una escalofriante historia que se remonta cinco siglos atrás, el hallazgo más destacado de esta obra es, en mi opinión, lo que los protagonistas llaman los «viejos amigos» o «amigos de la sangre», criaturas viles y espeluznantes cuyas apariciones en las páginas del libro erizan la piel del lector.
Son tantas las cosas positivas que podría decir de The Last Days que seguramente me dejaría más de una en el tintero. Lo que recomiendo a cualquier aficionado al género (y a cualquier lector ávido de emociones) es simplemente empezar a leer y dejarse llevar de la mano de Nevill hacia la oscuridad. Encontrarán aquí una excelente lectura para pasar un «buen» mal rato. Muy recomendable.
