la leyenda de los ciclistas

LA LEYENDA DE LOS CICLISTAS, Svetislav Basara

A veces, uno tiene la suerte de toparse con libros que son tan fascinantes como inclasificables. La leyenda de los ciclistas (1987) del autor serbio Svetislav Basara, es uno de ellos.

Esta novela pretende documentar una especie de secta oscura (los Hermanitos Ciclistas Evangélicos de la Rosacruz) la cual habría desempeñado un papel decisivo en diversos momentos de la historia de la humanidad. Una sociedad de místicos que se reúnen en sueños y pasan sus horas de vigilia destrozando relojes, pedaleando y contemplando la forma de la bicicleta y su capacidad para «contradecir la gravedad».

Obviamente, todo es ficción. Más bien una broma. Pero elaborada de una forma tan magistral y detallista que, a lo largo de la lectura, puede incluso generar la duda. ¿Es posible que haya existido tal cosa, o al menos algo parecido?

«No importaba si sabía montar en bicicleta o no; me explicó que el simbolismo es importante. La bicicleta, en concreto, es un dispositivo vertical; contradice la gravedad. En sí misma, no tiene un significado especial y representa una especie de mandala, cuyo propósito es estimular la contemplación.»

Aparte de exhibir su erudición y una destacada capacidad narrativa, Basara pone especial énfasis en la cuestión de la simbología. Partiendo de la simple imagen del velocípedo de dos ruedas (en sus múltiples variantes) hasta llegar a la bicicleta actual como medio de transporte, el autor «destapa» una vasta conspiración en torno al ciclismo que habría permanecido oculta durante muchísimos siglos.

La estructura de La leyenda de los ciclistas es totalmente fragmentaria. Consta de cartas, diarios, listados, poemas, textos apócrifos, dibujos y otros materiales en los que la secta ciclista es el único nexo en común. De hecho, en el prefacio, Basara se presenta modestamente a sí mismo como un simple «editor» de esta antología.

En sus páginas encontramos historias tan diversas como un caso de Sherlock Holmes o el reporte del caso de un paciente (ciclista) atendido por el mismísimo Sigmund Freud, entre muchas otras extravagancias. También vincula las actividades de la secta con episodios como el asesinato de Franz Ferdinand en Sarajevo en 1914, detonante de la Primera Guerra Mundial, o con la elaboración de teorías delirantes sobre diversos campos de la ciencia y el saber.

«No son tus músculos los que mueven los pedales, lo hace tu espíritu. Y sería mejor ver las cosas así: no eres tú el que se mueve, sino el camino y la Tierra que giran, y tú estás parado en el mismo lugar y manteniendo el equilibrio».

Un culto tan escurridizo como el de los ciclistas permite a Basara tejer una peculiar historia del mundo tan disparatada como excitante. Todo en suma es una lectura divertida y entretenida, aunque también un poco caótica.

Como colofón, un apéndice que ofrece una «Lista Secreta» de los miembros de la secta, con una fuerte presencia de personalidades eslavas. En ella figuran, entre otros, nombres como Woody Allen, John Cleese, Emil Cioran, Gavrilo Princip, Freddie Mercury, Eddy Merckx y el presidente Bush Jr. Desconcertante también hallar en esta nómina el nombre de Jordi Hurtado. Sí, el eterno presentador de TVE. ¿Una «morcilla» del traductor?

Por último, quiero agradecer a Masa Crítica de Babelio y a Automática Editorial haber puesto este libro en mis manos. Ha sido una experiencia de lectura diferente, intensa y enriquecedora.

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