fred vargas - un lugar incierto

UN LUGAR INCIERTO, Fred Vargas

Soy un gran admirador de la serie del comisario Adamsberg y de su autora, Fred Vargas. Sin embargo, debo reconocer que algunos de los títulos de la saga son un poco más complicados que otros, lo cual hace que la lectura sea un poco menos fluida y que incluso pueda llegar a exasperar a un lector que aterrice sin saber cuál es el terreno que va a pisar.

Por eso, Un lugar incierto (2008) solo es una novela apta para iniciados en el universo donde habitan Adamsberg, Danglard, Retancourt y compañía. Es necesario haber leído los libros anteriores, no solo para entender las referencias, sino para poder valorar a cada uno de los personajes de manera correcta. De lo contrario, uno puede llegar a pensar que todos están locos.

Es justo recordar que Vargas ha creado un subgénero propio dentro de la novela policiaca. Normalmente, reúne todos los ingredientes clásicos en sus obras, pero siempre añade al guiso una pizca de poesía, humor e incluso elementos disparatados e inverosímiles. Una «marca de la casa» que no siempre es del gusto de todo el mundo.

La historia empieza con un viaje de la brigada parisina a tierras británicas. La razón: el macabro hallazgo en el cementerio de Highgate de 17 pies cortados, cuidadosamente guardados dentro de sus respectivos zapatos. La trama continúa en París, donde tiene lugar un homicidio diabólico en el que el asesino literalmente reduce a la víctima a migajas. Más adelante, Adamsberg viaja a un pueblo perdido de Serbia donde la gente todavía cree en vampiros y maldiciones familiares que se transmiten generación tras generación. Detrás de todo esto se esconde en realidad un gigantesco complot que tiene como objetivo final al propio Adamsberg.

Esta vez incluso podemos asistir a la creación de nuevas palabras que la autora pone en boca de algunos de sus personajes para quedar después perfectamente integradas en la narración, como si siempre hubieran existido. Es el caso del vocablo «plog».

– ¿Qué quieres decir con «plog»?
– Es una palabra de Vladislav, cuyo significado varía según el contexto. Lo cual puede significar «ciertamente», «exactamente», «bien», «entendido», «encontrado» o posiblemente «mierda». Es como una gota de verdad cayendo.

En definitiva, un montón de escenarios, giros y extravagancias que el lector de una novela policíaca al uso no podría llegar a imaginar, ni siquiera en sus peores delirios. La aventura es entretenida y apasionante, oscura y terrorífica en algunos tramos y más colorida y folclórica en otros. Pero creo que esta vez la autora se excede en cuanto a detalles inverosímiles y personajes improbables. Demasiadas vueltas de tuerca. Incluso para un rendido admirador como yo. Plog.

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