Novena entrega de la saga de novelas de la inspectora Petra Delicado. Y tal vez uno de los mejores títulos de la serie: Nadie quiere saber (2013), de Alicia Giménez Bartlett.
En esta ocasión, Petra y el subinspector Garzón se han de enfrentar a la poca estimulante tarea de desempolvar un viejo caso sin resolver: el asesinato de Alfonso Siguán, un empresario textil de Barcelona. Su cadáver fue hallado en su propio apartamento, al parecer mientras estaba en compañía de una joven prostituta. Algo que, además de la conmoción por su muerte, supuso un enorme escándalo para la familia.
El supuesto asesino, el proxeneta de la chica que acompañaba a Siguán, había aparecido muerto días después en Marbella. De esta manera, el caso fue cerrado “en falso”.
Con no pocos esfuerzos, Delicado y Garzón logran localizar a la chica, que vive ya lejos de Barcelona y tiene una nueva vida. Gracias a ella sale a la luz el nombre de Rocco Catania, el sicario que acabó con la vida de Siguán. Para dar con él, los policías viajarán a Roma.
Escapada italiana
La breve pero intensa aventura romana de nuestros investigadores depara al lector grandes momentos en los que se combina la acción y el peligro con notables momentos de humor.
Como es habitual en la serie, Giménez Bartlett mezcla la trama policiaca con los avatares de la vida personal de los personajes. Hay un buen equilibrio entre la tensión del caso y esos momentos introspectivos, siempre manteniendo un buen ritmo narrativo.
La parte de la novela que transcurre en Roma nos trae nuevos e interesantes personajes como Maurizio Abate, al tiempo que aporta frescura, contrastes culturales y otros elementos que enriquecen la trama. Por buscar alguna pega, diría que la autora se excede caricaturizando a Garzón, aunque entiendo que su intención no es otra que la de aliviar la tensión con algunos momentos hilarantes.
Todo en suma hace de Nadie quiere saber una buena novela policiaca, bien trabajada y con grandes dosis de intriga. Es también una obra con conciencia social y realismo, donde los personajes no son solo herramientas para avanzar la historia. Muy recomendable.
