La novela negra escandinava es una cantera inagotable que no deja de producir talentos. Uno de los autores que apareció en escena en los últimos años es Søren Sveistrup. Y lo hizo con bastante éxito. El caso Hartung (2018) fue su debut literario.
Esta novela es una buena ficción policíaca que sumerge al lector en una compleja trama la cual se mueve desde los detalles mundanos del trabajo policial hasta los crímenes horripilantes de un asesino retorcido. Sí, es verdad: todo esto suena un poco manido, pero da como resultado es un thriller realmente atractivo. El ritmo es trepidante, los personajes convincentes y los crímenes que comete el asesino, bastante perturbadores.
El «hombre de las castañas» (ese es el título original de la novela) es un psicópata que está aterrorizando el país con sus asesinatos. Los cadáveres aparecen presentados con teatralidad: colgados, desmembrados, torturados de forma brutal. Junto a ellos, la firma del «artista»: un tosco muñeco confeccionado con cerillas y castañas. Al examinar uno de esos muñecos, los forenses hacen un descubrimiento impactante: una huella dactilar perteneciente a una niña. La hija de un ministro del gobierno que había sido secuestrada un año antes y de la que nada más se había vuelto a saber.
Ese suceso había ocurrido en plena noche de Halloween. Un policía local recibe una llamada de rutina desde una granja remota. Nos transportamos así a la Dinamarca rural y a la belleza del otoño. En la casa, descubre horrorizados los restos de una masacre: una familia aniquilada alrededor de la mesa del desayuno. Y las siniestras figuritas de los «hombres de las castañas» como testigos mudos.

Avanzando rápidamente hasta el presente, conocemos a los dos personajes en torno a los cuales gira la novela: Naia Thulin y Mark Hess. Ambos forman una inusual pareja de investigadores. Afortunadamente, Sveistrup evita caer en los clichés habituales del género. Thulin, madre soltera, es una especie de estrella dentro de la fuerza policial que ahora prefiere languidecer en un gris puesto de oficina; Hess es un «oficial de enlace» de Europol, enviado a Copenhague como castigo por uno de sus muchos errores en el trabajo. Ambos se verán obligados a convivir y tratar de avanzar en una investigación que se vuelve cada vez más extraña y terrorífica.
Porque en El caso Hartung, el asesino no es precisamente un tipo sutil. Sus escenas del crimen son abigarradas y sangrientas, no aptas para lectores sensibles. La firma de un sujeto particularmente cruel y depravado. Ese es uno de los puntos fuertes de esta obra.
En resumen, una novela muy intensa y bien elaborada (aunque tal vez demasiado larga) que mantiene bien la atención del lector en todo momento. Nos ofrece además la imagen de un villano que difícilmente se puede olvidar y algunas escenas que perfectamente podrían acabar poblando nuestras pesadillas.
Por último, hay que decir que la opera prima de este escritor danés vendió muchos ejemplares. Hasta tuvo su propia serie en Netflix (no la he visto, así que no puedo opinar).
