des hommes, mauvignier

HOMBRES, Laurent Mauvignier

La Guerra de Argelia fue una herida que para muchos franceses nunca se llegó a cerrar. Al mismo tiempo, es un tema incómodo del que, aún hoy, sigue siendo difícil hablar. Por eso hay que aplaudir la valentía de Laurent Mauvignier cuando decidió escribir Hombres (2009) y volver a transitar por esos tortuosos caminos.

Esta es una obra áspera y profundamente conmovedora que gira en torno a la memoria y la culpa. No es una novela bélica convencional, sino una exploración íntima de lo que sucede cuando un conflicto armado acaba, pero se mantiene dolorosamente vivo dentro de quienes lo vivieron.

La historia se desencadena en una fiesta familiar anodina. Bernard, apodado “Feu-de-Bois” (fuego de leña) regala a su hermana un colgante aparentemente robado. ¿De dónde ha sacado el dinero? Bernard es un viejo alcoholizado que vive de la caridad de sus amigos y familiares. Ese gesto extraño provoca una tensión inexplicable que estalla en violencia. Es aquí donde Rabut, primo de Bernard y a la vez su viejo compañero de andanzas en tierras argelinas, comienza a reconstruir el pasado que todos conocen pero nadie quiere nombrar.

De la mano de Mauvignier, el lector viaja a los días más duros de aquella guerra colonial salvaje, marcada por la brutalidad de los dos bandos, donde la tortura y las masacres se suceden en una espiral sin fin.

La novela no describe grandes batallas, sino pequeñas escenas cargadas de horror. Con una prosa hipnótica, casi alucinada, el autor nos hace vivir el miedo de los soldados, su frustración y su inevitable embrutecimiento. Bernard emerge como una figura devastada, incapaz de volver a encajar en la vida civil. Rabut, en cambio, aparenta normalidad, pero su silencio es igual de elocuente.

“Lo que había pasado allí seguía dentro de ellos, como una cosa que no se pudre nunca.”

Uno de los logros más perturbadores del libro es mostrar cómo la violencia no termina en el campo de batalla. Regresa a casa, se infiltra en las familias, se transmite a quienes no estuvieron allí. Persiste como una mancha que no se puede borrar.

“La guerra no se queda en la guerra. Vuelve con los hombres.”

Mauvignier también retrata la incomodidad social hacia los veteranos de Argelia, los cuales no fueron recibidos como héroes, ni comprendidos como víctimas. Fueron, simplemente, olvidados. Esa invisibilidad agrava su aislamiento y explica la deriva autodestructiva de Bernard, un hombre incapaz de explicar lo que vio ni de soportar lo que calla.

Todo esto se presenta a los ojos del lector sin sentimentalismos ni juicios fáciles. No hay una narrativa de «buenos contra malos». La guerra es una locura donde los débiles se convierten irremediablemente en víctimas. Y sus verdugos pueden ser tanto los que hay entre las filas del bando enemigo como los de las propias.

Dura, aunque profundamente humana, Des hommes es una novela sobre lo difícil que es (tal vez imposible) pasar página sobre ciertas experiencias y seguir con nuestras vidas. Algunos de aquellos jóvenes franceses regresaron del infierno sin cicatrices físicas, pero atormentados para siempre por fantasmas invisibles. Una lectura difícil, pero conmovedora y magistralmente escrita. Muy recomendable.

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