como robar un banco suizo

CÓMO ROBAR UN BANCO SUIZO, Andrea Fazioli

Seamos sinceros: ¿Quién no ha soñado alguna vez con atracar un banco? La novela de Andrea Fazioli nos plantea ese reto, aunque entre los personajes de Cómo robar un banco suizo (2009) se mezclan profesionales con aficionados en una trama curiosa y entretenida hasta el final.

Todo escrito con encanto, ironía y en un escenario poco habitual que resulta casi tan protagonista como los propios personajes. El Tesino es esa región al sur de los Alpes donde Suiza habla italiano y el paisaje parece un cruce entre lago, montaña y postal mediterránea. La novela juega con los contrastes desde la primera página. Aquí no hay persecuciones frenéticas ni conspiraciones internacionales a gran escala. Hay pueblos tranquilos, funcionarios con rutinas inamovibles, turistas despistados y un plan aparentemente imposible.

Jean Salviati es un ladrón de guante blanco ya jubilado que se ve obligado a retomar su oficio para poder ayudar a su hija Lina. La joven, jugadora y disoluta, ha contraído una deuda impagable con un mafioso local (que a su vez tiene deudas con otros peces más gordos). El chantaje a Salviati está servido: si quiere recuperar a su hija, tendrá que llevar a cabo un atraco imposible.

A partir de esta premisa Fazioli construye una historia ligera, ingeniosa y muy humana. Más que una novela de atracos al uso, lo que encontramos es una comedia de enredos con toques de intriga. Los personajes, lejos de ser criminales profesionales o genios del delito, resultan cercanos y reconocibles. Sus motivaciones no siempre son grandiosas, pero sí creíbles. Personas normales intentando hacer algo extraordinario, con resultados previsiblemente imperfectos.

El escenario, además, aporta una personalidad muy especial. La Suiza italiana rara vez aparece en la ficción internacional, y aquí se muestra con cariño y precisión: los cafés tranquilos, las calles silenciosas, la sensación de que nada importante puede ocurrir… hasta que ocurre. Ese contraste entre la calma casi perfecta y la idea de un robo bancario funciona como motor narrativo y como fuente constante de humor.

En definitiva, Cómo robar un banco suizo es una novela encantadora, ligera y muy disfrutable, perfecta para quienes buscan entretenimiento inteligente sin complicaciones. No pretende reinventar el género ni ofrecer un thriller trepidante, pero sí algo quizá más valioso: un rato de lectura agradable en un lugar poco explorado. Recomendable.

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