Salvo algunas excepciones, elegir una novela premiada con el Goncourt suele ser siempre un acierto (por desgracia, no puedo decir lo mismo del Premio Planeta). Por eso me adentré en La anomalía (2020), de Hervé Le Tellier, sabiendo que iba a encontrarme con una historia interesante. Y en este caso, también desconcertante.
El 10 de marzo de 2021, una gigantesca tormenta sorprende a un Boeing que viaja de París a Nueva York. El avión está muy cerca de protagonizar una tragedia, pero finalmente logra tomar tierra con todos, pasajeros y tripulación, sanos y salvos.
Pero lo inesperado sucede unos meses después. El 24 de junio aparece el mismo avión, saliendo de la misma tormenta, con la misma tripulación y el mismo pasaje. Un duplicado exacto. Nadie entiende qué está pasando, nadie quiere creerlo, pero es la realidad y hay que tratar de aceptarla. Además, hay que saber qué hacer con esos dobles (o quizá los dobles son los otros, o son todos lo mismo) que de momento permanecen aislados y bajo vigilancia en un hangar de aeropuerto.
Un equipo de científicos que han trabajado durante años para diseñar un programa de protocolos basados en la probabilística, son llamados a resolver el enigma. Lo que se encuentran es con lo que ellos definieron con el nombre de protocolo 24, es decir, lo imposible. Cuando lanzas una moneda al aire, pueden pasar un millón de cosas, hasta que esta caiga de canto o que un pájaro pase volando y se la lleve. Pero lo que tienen ante ellos es algo distinto.
«¿Y si nos enfrentáramos a un caso que no obedezca a ninguna de las situaciones contempladas? Tina pone los ojos en blanco: la hipótesis que faltaba, que la moneda se quede flotando en el aire».
Le Tellier nos atrapa con una trama que flirtea con la literatura fantástica y de ciencia ficción, aunque sería osado incluir este libro en tales categorías. La verdad es que La anomalía, a través de las historias de sus personajes y sus dobles, se adentra más en el terreno de lo filosófico.

Es justo aquí alabar el buen hacer del autor, que se atreve con una novela coral donde hay muchos personajes y muchos puntos de vista, sin que eso resulte confuso ni afecte al buen ritmo de la historia. Por cierto, uno de los personajes escribirá una novela titulada La anomalía antes de suicidarse y reaparecer en el segundo avión, ignorante como el resto de lo que habrá sido su propia vida entre marzo y junio.
«A pesar de todo, no me gusta demasiado la palabra «destino«. No es más que una trampa que dibujamos sobre el lugar donde se ha clavado la flecha».
¿Suena complicado y retorcido? Lo es, pero no en el sentido narrativo. La novela está muy bien escrita, no se pierde en profundidades científicas y mantiene el ritmo perfecto para que el lector no se pierda en el laberinto. Y con un final que me ha parecido brillante, sobre todo porque a mitad de la novela me pregunté muchas veces cómo pensaba Le Tellier salir airoso de ese atolladero que él mismo había creado.
Entiendo que también pueda ser una lectura decepcionante para algunos. No es un thriller, ni una novela de acción al uso. Personalmente, me sobraron algunos detalles como la innecesaria inclusión de Emmanel Macron o Xi Jinping en la lista de personajes secundarios (¿un peaje a pagar para recibir el premio Goncourt? Vaya usted a saber…), pero en suma se trata de una obra muy original, atrevida y que nos hace pensar. Muy recomendable.
Un último apunte: Hervé Le Tellier forma parte de un grupo de experimentación literaria llamado OuLiPo (Ouvroir de littérature potentielle), formado por escritores y matemáticos que exploran nuevas y rompedoras formas narrativas. En esa corriente han participado otros autores de renombre como Georges Pérec o el genial Italo Calvino.

Lo leí hace unos meses. Me gustó mucho. Un saludo.
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Hola Celia, gracias por comentar por aquí. Un saludo.
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Interesante experimento. Los vuelos de avión se prestan mucho a estas cábalas. Me quedo intrigado con el final. La apunto. Saludos 🙂
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Hola Juan,
No quiero meter la pata. El final es casi un no-final. Si lo lees sabrás de lo que hablo 😉
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Uff, solo de imaginarlo se me pone la piel de gallina… Me encantó el relato. Te aplaudo. Un saludo.
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Hola Nuria, gracias por comentar.
La verdad es que sí, el argumento pone un poco los pelos de punta. Supogo que es lo que pasa cuando uno se enfrenta a lo imposible.
¡Saludos!
Daniel
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Tengo ganas de leer esta novela hace tiempo, y solo la retraso porque siempre se mete alguna en medio. Haré por darle su sitio.
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Harás bien, Antonio 🙂
A mí me pasa igual con un montón de lecturas.
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