a cada uno, lo suyo

A CADA CUAL, LO SUYO, Leonardo Sciascia

A cada cual, lo suyo (1966) es el título de la segunda novela policiaca de Leonardo Sciascia, cuyo argumento se inspira en un caso real: el asesinato del comisario de la ciudad siciliana de Agrigento, Cataldo Tandoy, acaecido unos años antes de su publicación.

Esta es también la segunda novela que leo de este gran autor, al que he descubierto feliz aunque tardíamente a consecuencia de indagar sobre la vida de Andrea Camilleri y sus maestros literarios. Creo que esta obra es todavía mejor que El día de la lechuza, que ya me pareció magnífica. Explico mis razones más adelante.

La acción tiene lugar en una pequeña localidad del interior de Sicilia. Un día, Manno, el farmacéutico del pueblo, recibe un mensaje anónimo que contiene una amenaza de muerte. Convencido de que se trata de una broma (ya que no se le conocen disputas ni enemigos) ignora la misiva. Sin embargo, unos días después aparece asesinado junto a su amigo, el Doctor Roscio, durante una jornada de caza.

Unicuique Suum

La investigación de la policía parece no arrojar frutos, pero hay una persona en el pueblo que ha captado un detalle y que decide investigar discretamente por su cuenta. Se trata del profesor Paolo Laurana quien, al analizar el anónimo, descubre un detalle revelador: una pequeña inscripción impresa en el reverso: UNICUIQUE SUUM (en latín, «a cada cuál, lo suyo»). Un texto que acompaña tradicionalmente la cabecera del Osservatore Romano, el periódico oficial del Vaticano.

Laureana se informa de que solo dos personas del pueblo reciben en su domicilio regularmente un ejemplar del diario. Un interesante hilo del que tirar para esclarecer el crimen. La verdad que el profesor consigue vislumbrar será muy distinta a lo que cualquiera del pueblo puede llegar a imaginar.

Retrato de Sicilia

De nuevo Sciascia hace uso de la ficción (bastante cercana a la realidad, por cierto) para denunciar las miserias de la sociedad siciliana que él tan bien conocía. En este caso, representadas en los vecinos de un pueblo pequeño y un tanto aislado, donde el poder real es ejercido por manos invisibles, poderosas y despiadadas.

El autor atiza a sus paisanos sin compasión y desde cualquier ángulo ideológico, como en este fragmento:

«…la posibilidad de hablar de literatura y política con cierta propiedad y sin desagradables discrepancias; cosa imposible con otros del pueblo, fascistas casi todos, incluso los que creían ser socialistas y comunistas».

Pero también justifica en algunas de las actitudes negativas que, probablemente de modo injusto, se atribuyen históricamente a los sicilianos: desconfiados, mezquinos, violentos, primitivos…

«Tan solo el instinto, agudizado en él como en todo siciliano por una larga serie de experiencias, de miedos, lo avisaba del peligro».

Un apunte más: en cierto pasaje de la novela, uno de los personajes, un anciano que vive enclaustrado en su casa, explica a Laurana los motivos de su reclusión voluntaria:

«Si salgo de casa con idea de conocer una persona inteligente, a una persona honrada, corro el riesgo de encontrarme, de media, con doce ladrones y siete imbéciles que están deseando comunicarle a alguien lo que opinan de la humanidad, del gobierno, de la administración municipal, de Moravia… ¿Cree que merece la pena?»

Al leer esto, no puede evitar imaginarme la cara del pobre Leonardo Sciascia si se asomara en nuestros días a los mensajes de foros de internet y de las redes sociales, o a los comentarios en las noticias de los periódicos digitales. Ahora uno se puede encontrar toda esa fauna indeseable sin salir de casa, tan solo conectándose a internet.

Volviendo a la novela, el mérito verdadero de Sciascia en A ciascuno il suo es el de construir un relato policiaco condimentado con un contenido extra de denuncia social y un extraño pero innegable sentido del humor. Un cóctel heterodoxo, pero eficaz. Y todo rematado con un final a la altura. El resultado: una magnífica lectura.

Por último, recomiendo leer también la interesante reseña escrita por Juan Gómez-Pintado en su muy recomendable blog.

2 comentarios en “A CADA CUAL, LO SUYO, Leonardo Sciascia

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