LENNOX

LENNOX, Craig Russell

Con una sola novela, Craig Russell me ha convencido para sumar un nuevo nombre a mi lista de sabuesos favoritos. Su apellido es el que da nombre a la obra, Lennox (2009), la primera de una saga muy negra que transcurre en un escenario no menos negro y desolado: los bajos fondos de la ciudad de Glasgow en los años 50.

Los ecos de la II Guerra Mundial aún resuenan en las vidas de los escoceses. En esa tierra, Lennox es un extraño: un ex-soldado canadiense que se gana la vida como puede gracias al oficio de investigador privado, profesión que alterna con otros negocios poco honorables.

El pastel del crimen organizado de la ciudad está repartido entre los llamados «Tres Reyes«: un judío, un protestante y un católico. Puede parecer un chiste, pero no conviene reírse demasiado porque son gente poco dada a la broma y de gatillo fácil. Un día, ese precario equilibrio se quiebra con el asesinato de Tam McGahern, el aspirante a desbancar a los tres grandes mafiosos.

Obviamente, la trama se tornará más compleja y enrevesada a medida que avancemos en la lectura, mientras que por las páginas de la novela desfilan todo tipo de personajes indeseables: asesinos, alcohólicos, prostitutas, matones de diversas categorías, policías corruptos, sádicos torturadores…

El autor no escatima en tópicos para construir un protagonista propio de la novela negra más clásica: un tipo duro, arrogante, avispado, irónico y de moral bastante distraída. Lennox tiene un pasado, cómo no. La experiencia traumática de la guerra ha dejado en él profundas heridas, por dentro y por fuera.

Lo cierto es que, ya en tiempos de paz, sigue sin confiar en nada ni en nadie. Él mismo tampoco es una persona de fiar. Pero es el que cuenta la historia en primera persona, por eso el lector acaba empatizando con él. Uno casi llega a compadecerle después de cada resaca y cada paliza. A mí me ha parecido un Mike Hammer con un punto extra de cinismo y amoralidad. Repulsivo e interesante al mismo tiempo.

«En Glasgow no se puede juzgar el carácter de un hombre por solo un par de homicidios».

Es la narración del propio Lennox la que añade el ritmo que la novela necesita. Sus comentarios despectivos hacia la ciudad y hacia los escoceses en general son la salsa que condimenta el relato. Esa curiosa mezcla de brutalidad y sarcasmo realmente funciona, engrasando la narración para que esta fluya.

Glasgow Noir

Desde luego, esta novela es cualquier cosa menos un spot publicitario de la Agencia de Turismo de Escocia (aquí me he permitido un chistecito del estilo Lennox), porque el Glasgow de postguerra que se dibuja en sus páginas es desolador.

Todo lo que hay en la ciudad y sus alrededores es abiertamente hostil: un clima infernal, un paisaje urbano feo y sucio, la miseria de los años de la postguerra, unos habitantes permanentemente malcarados y poco hospitalarios… Sin embargo, todo ello conforma un escenario apropiado para las truculentas aventuras en las que nuestro investigador se embarca. Y de las que rara vez logra salir sin algún que otro rasguño.

Y a pesar de todo esto, por muy sucias que sean sus calles y pestilentes sus antros, Lennox me ha convencido para volver a viajar a ese Glasgow deprimente y peligroso, a disfrutar del resto de la saga. Resumen: muy buena novela negra, sórdida y trepidante. Como mandan los cánones.

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