un dia perfecto

UN DÍA PERFECTO, Ira Levin

En estos días, cuando las noticias están llenas de historias sobre avances escalofriantes en el ámbito de la Inteligencia Artificial, no es mala idea revisitar un clásico del género distópico que, por razones que no entiendo, ha quedado clasificado por debajo de otras novelas más populares. Me refiero a Un día perfecto (1970), de Ira Levin.

Publicada a lo largo del tiempo con otros nombres (Este día perfecto, Chip el del ojo verde) esta novela anticipó hace más de medio siglo la idea de un mundo controlado por un ordenador todopoderoso: UniComp.

En esta realidad futura todas las razas se han fusionado en una sola. Se habla un único idioma y se profesa una especie de ideología-religión que es una extraña amalgama del cristianismo, el comunismo y otras filosofías. Hay abundancia, paz y prosperidad. Conceptos como la violencia física o el individualismo son considerados partes de un pasado bárbaro. No obstante, todo esto se ha conseguido a costa de sacrificar la libertad, la curiosidad y la iniciativa propia de los humanos. Como dice cierto personaje en un momento de la narración, refiriéndose a ellos mismos: «solo estamos parcialmente vivos».

This Perfect Day, de Ira Levin (1970)

Hay que decir que la idea de una sociedad anestesiada por los «tratamientos» químicos que mantiene a los individuos dóciles y obedientes ya fue expuesta Huxley en Un mundo feliz. Y la historia del rebelde (Chip, el protagonista) que no se resigna a aceptar su destino, también. La originalidad de This Perfect Day no radica en este punto, sino en la forma de conducir el relato. Ahí es donde verdaderamente se revela el magisterio del autor. Ira Levin solo publicó siete novelas, pero todas son magníficas.

«¿Ser feliz o infeliz es realmente lo más importante? Conocer la verdad sería un tipo de felicidad diferente, un tipo de felicidad más satisfactoria, creo, incluso si resultara ser un tipo de felicidad triste».

Ya como apunte anecdótico, me pareció muy curioso leer cómo los «rebeldes» buscan un refugio en libertad nada menos que en Mallorca. Mi tierra, convertida hoy en meca del turismo y objeto de deseo por parte de viajeros de todo el mundo, es presentada en la novela como una tierra dejada de la mano de Dios, donde perviven los primitivos modos de vida anteriores. De hecho, es UniComp la que mueve los hilos para que los «enfermos incurables» que no pueden formar parte de la Familia (la sociedad) acaben huyendo a las islas, donde quedarán atrapados para siempre.

En este refugio-destierro es donde Chip y los suyos gestan la revolución que debe cambiar el mundo. Pero el desenlace de la historia es realmente inesperado. A mí me sorprendió bastante, y de forma muy positiva.

Finalmente, sobre la inevitable comparación entre la novela de Huxley y la de Levin, solo se puede decir que la primera se queda con el honor de haber planteado la idea por primera vez, aunque la segunda (en mi opinión) es superior desde el punto de vista narrativo.

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