
Siempre me ha llamado la atención la buena prensa que dentro del mundo del arte y la cultura sigue teniendo todavía hoy el comunismo, siendo esta una ideología totalitaria y liberticida, con un largo y nutrido historial de crímenes a sus espaldas. Puede que sea, como dice un amigo mío, una cuestión de marketing.
Gracias a la iniciativa Masa Crítica de Babelio llegó a mis manos Escritores y artistas bajo el comunismo (2024), de Manuel Florentín, una obra de carácter casi enciclopédico que documenta la persecución de los regímenes comunistas de todo el mundo y todas las épocas hacia los intelectuales no afines a la causa. ¡Y muchas veces también a los afines caídos en desgracia! Etiquetados como «enemigos del pueblo», «espías al servicio de potencias extranjeras», «agentes capitalistas» o «elementos reaccionarios», miles de escritores y artistas sufrieron la censura, la cárcel, la muerte social y, en muchas ocasiones, también la muerte física.
La obra es extensa, como extensa es la lista de crímenes comunistas. Está estructurada por países, siendo el primero la Unión Soviética, lógicamente. Solamente en este capítulo el catálogo de horrores es tan abundante que abrumaría a cualquier lector.
Pero este macabro repaso abarca otras latitudes: la Europa Oriental tras el Telón de Acero, China, Corea del Norte, Cuba, Camboya… Los tentáculos del comunismo llegaron, con más o menos fuerza, a casi todos los rincones del mundo, cautivando a muchos bienintencionados y arrastrándolos al lado oscuro.
Resulta impresionante ver cuántas vidas se vieron truncadas, todo ese talento que acabó apagándose en mazmorras, gulags, chekas… O ante pelotones de fusilamiento. Eso sin contar con los exiliados y los desesperanzados que tomaron la salida del suicidio. La magnitud de la tragedia, tanto humana como cultural, es inconmensurable.
Me resultó especialmente interesante el tema de los intelectuales de la llamada divine gauche, voluntariamente ciegos y sordos ante la barbarie soviética, como Jean-Paul Sartre o Simone de Beauvoir, por citar solo algunos. También hay que destacar lo contrario: los que acabaron renegando de una ideología totalitaria que prometió el paraíso y que convirtió la vida de millones de personas en un infierno. O los que simplemente mostraron sus discrepancias de forma razonada, lo cual les costó entrar a formar parte de la infame lista de disidentes.
No recomiendo esta lectura a personas excesivamente dogmáticas o demasiado viejas para cambiar de ideas. Aunque sí a quienes alguna vez en su vida se han sentido atraídos por los cantos de sirena de una ideología que supuestamente pretende luchar por la igualdad entre los hombres, con promesas de paz y prosperidad. Sí, todos hemos sido jóvenes e idealistas. También un poco idiotas, admitámoslo. Pero al final, la realidad se impone (incluso cuando ha sido ocultada durante décadas, como en el caso de Rusia) y el comunismo queda al descubierto como el gran fraude que fue y sigue siendo hoy. Un fraude peligroso y dañino.
P.S. No suelo hablar de política en este blog, hoy he hecho una excepción. No ha sido mi intención ofender a nadie, ni tampoco cantar loas al capitalismo, que también tiene sus vergüenzas. Solo he ejercido mi derecho a opinar libremente sin ser censurado o reprimido, cosa que sin duda no sería posible si viviera en un país comunista.
Hola, Daniel. Leí en su momento el libro de Vitali Chentalinski «De los archivos literarios del KGB», en el que se cuentan con todo detalle las purgas a escritores durante la época de Stalin. Lo que cuenta Kafka en «El proceso» se reproduce en esos juicios en los que los detenidos tenían que confesar culpas imaginarias con la esperanza de salvar el pellejo. Imagino que Manuel Florentín hablará de ello en su libro también. Parece una crónica imprescindible sobre los horrores que aguardan a los artistas que se dejan cegar por su idealismo y aplauden la llegada de sus verdugos disfrazados de libertadores. Excelente reseña. Saludos 🙂
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Hola Juan.
La verdad es que son tantas las historias que recoge el libro que, como digo en el post, uno llega a sentirse abrumado. Hay muchas referencias al libro de Chentalinski que tú mencionas. También a famosos libros-testimonio como «Archipiélago Gulag» de Solzhenytsin o «Vida y destino» de Vasili Grossman, además de muchos otros que eran desconocidos para mí, pero que intentaré encontrar y leer (si me da tiempo).
Un saludo.
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un articulo de mierda en un blog facha.
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Sirva este amable comentario de «CX» como ejemplo de lo que se cuenta en el post.
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Hola, le respondiste con mucha altura. Parece un libro interesante. Del comunismo y su funcionamiento en la sociedad tuve una aproximación con las películas de los 90 de Zhang Yimou y con la novela (que no terminé de leer porque tuve una interrupción de la vida cotidiana y no retomé… deshonor) «El maestro y Margarita» que explica lo que sufrió el autor para publicar y como era acosado (gracias notas de los traductores que brindan contexto) ¿La leíste?
Y a ver si no me expresamos nuestra opinión en un blog sin que la gente lo tome como un ataque personal, ¿en dónde entonces? En mi opinión hiciste bien, estos espacios me parecen los únicos que quedan para debatir las cosas sin agarrarnos de los pelos (además que el 90 por ciento de la gente que pasa por aquí le gusta leer e interpretar lo que lee en vez de dejarse llevar por la emoción… hay excepciones, pero son pocas por suerte)
Saludos 🙂
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Debo decir que este tipo de comentarios ofensivos son muy escasos. Por mi blog solo pasa gente educada. Para insultarse ya está twitter XD
No, no he leído «El maestro y Margarita», pero tengo el libro digital descargado en la cola interminable de lecturas pendientes. Gracias por la recomendación.
Y ya de paso te pido disculpas por no visitar el tuyo y comentar tus entradas con la frecuencia que debiera.
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Justo pensé en Twitter mientras escribía el comentario, ja, ja, ja.
Por los libros que lees creo que es tu estilo y lo disfrutarías, una vez entras en ritmo se lee con mucha expectativa. Además, tiene reflexiones y frases geniales como «¿Qué haría tu bien sin mi mal?» Entre otras, por supuesto.
No hay problema, llevar un blog y estar al día con los demás es una tarea que requiere su tiempo. Además, entiendo que algunas entradas llaman la atención más que otras.
Saludos 🙂
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Tengo ganas de leerlo. ¡Gracias!
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