fred vargas

LA TERCERA VIRGEN, Fred Vargas

El título original de la sexta entrega de la saga del comisario Adamsberg, de Fred Vargas, es Dans les bois éternels (en los bosques eternos), pero el editor en España decidió cambiarlo por el de La tercera virgen (2006). Tiene su lógica, ya que buena parte de la investigación que forma el corpus central de la novela gira en torno a la localización de una mujer de cierta edad que no haya conocido varón, pues ese es el objetivo del asesino que trae de cabeza a la policía.

La verdad es que, puestos a buscar un título más adecuado, yo habría propuesto a la autora el de «El pasado más oscuro regresa» o algo así. Porque la novela está marcada por dos personajes del pasado de Adamsberg que vuelven y que parecen tener la intención de ajustar algunas cuentas pendientes con él.

Jean-Baptiste Adamsberg se las tiene que ver con un caso particularmente oscuro y complejo que combina elementos históricos y esotéricos. La narración comienza con la profanación de una tumba en un convento, donde alguien ha robado el cuerpo de una monja fallecida. Este incidente, aparentemente aislado, está conectado con un doble asesinato en París. Mientras, Adamsberg, más disperso que nunca, cree que la casa que ha comprado está habitada por un fantasma.

Pero las visitas del pasado son de carne y hueso. Por un lado, está Ariane Lagarde, la veterana forense que en su juventud fue algo más que una amiga para Adamsberg; por otro lado, está Veyrenc, nuevo policía en la comisaría, un tipo extraño que habla en verso y que procede de la misma región que el comisario, allá en los Pirineos. En concreto, del pueblo de al lado. Este personaje carga con el recuerdo de una brutal agresión durante su infancia, perpetrada por los niños que fueron compañeros del comisario.

«La poesía se utiliza principalmente para complicar las cosas, ¿verdad? Pero puede que, al complicarlas, las entendamos mejor. Y al comprenderlas, las simplificamos»

La investigación lleva a todo el equipo a tierras de Normandía en busca de tumbas profanadas y ciervos abatidos de forma sádica. Cuando parece que todas las piezas van encajando hay un giro que pone todo patas arriba. Yo llevaba leído aproximadamente la mitad del libro y llegué a pensar pensé que esta era la peor novela de la autora, un batiburrillo caótico e incomprensible. Pero tuve que rectificar.

La trama es extravagante, tal vez excesivamente inverosímil, incluso para una obra de ficción, pero la historia es magnífica. Además, está contada con ese estilo inconfundible de Fred Vargas, en el que se mezclan humor, poesía y una profunda comprensión de la naturaleza humana.

La novela también explora temas como la justicia, la venganza y la manera en que el pasado puede influir en el presente. Yendo de menos a más, La tercera virgen (insisto, un título poco acertado que puede confundir al lector) se revela como una lectura grandiosa, desde luego mucho más interesante de lo que se deja intuir en las primeras páginas. Sí, una vez más, Fred Vargas me conquistó.

Deja un comentario