«ME AS QUITADO A MI IJA TU TIEMPO SE ACAVA». A cualquier persona que recibiera un mensaje anónimo de este tipo se le pondrían los pelos de punta. Y no tanto por la amenaza en sí como por el crimen ortográfico perpetrado.
El destinatario del mensaje es Héctor Salmón, un exitoso escritor narcisista (pido disculpas si he incurrido en un oxímoron) que no destaca precisamente por su capacidad de hacer amigos. Tal es su soberbia que, lejos de inquietarse, acabará utilizando este y otros anónimos similares como mimbres sobre los cuales empezará a tejer su nueva novela.
Poco a poco, el lector va descubriendo diferentes personajes cargados de razones de distinta índole para desearle el mal al endiosado Héctor Salmón. Eso es algo que suele pasar con quienes van por la vida pisoteando a los demás. Además, también pesa sobre él una historia del pasado, la muerte de Sara. Oficialmente, un suicidio. Pero, ¿de verdad fue eso lo que pasó?
No puedo seguir contando cosas, porque acabaría destripando la historia de una novela que merece la pena leer. Está escrita con el estilo fresco y ágil, algo ya habitual en Juan Gómez-Pintado, con capítulos breves pero cargados de contenido. Hay giros inesperados, grandes dosis de suspense y toques de humor. Buenos ingredientes para una novela de misterio policiaco de corte clásico, pero presentada de forma muy original.
Más allá de la trama policial, es la variedad y riqueza de los personajes la que aporta la salsa de esta historia. Y tal vez sea cosa mía, pero me parece que estamos ante el inicio de una prometedora saga de novelas policiacas protagonizadas por la inspectora Lidia Cruz. Ojalá así sea.
Por si la novela no fuera ya por sí sola suficientemente entretenida, el autor nos propone un juego final. El título de cada uno de los capítulos de la obra se corresponde con el de alguna novela policiaca famosa. Todos menos uno, que es un gazapo. ¿Seremos capaces de descubrirlo?
Por último, este es el enlace para comprar la novela (cosa que sin duda recomiendo): El asesino con mala ortografía

Hola, Daniel. Gracias por esta excelente reseña. Ese anónimo del comienzo es realmente espeluznante, más para un escritor con la fina sensibilidad de Héctor Salmón 😆
Respecto a Lidia Cruz, tu intuición es tan certera como la de ella. Me he llevado muy bien con esta curtida detective y estamos en tratos para una nueva historia. Veremos si fructifica.
Me alegra que menciones lo de los personajes, coincido en que son la salsa de la novela.
El título infiltrado, prefiero no revelarlo. No vaya a ser que me equivoque…
Saludos 🙂
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Ha sido una gran lectura, Juan. He disfrutado mucho de ella.
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Genial. Valoro mucho tu opinión, como el gran lector que eres.
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Tomo nota de esta novela. Gracias por la reseña, Daniel, y por tus comentarios, Juan.
Saludos
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¡Hola! Me alegra que disfrutaras de otro libro de Juan, doy fe de que es un escritor muy ameno con gusto por los personajes complejos.
Concuerdo contigo en que el título y los anónimos son lo que más miedo dan XD ¡Saludos!
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Sí, espero que siga escribiendo. Nosotros estaremos siempre ahí para leerle 🙂
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