libros condenados

LOS LIBROS CONDENADOS, Jacques Bergier

En mis años mozos llegué a leer un número nada despreciable de libros pseudohistóricos que trataban temas tan poco creíbles como fascinantes. En esa época las obras de Charles Berlitz, Erich Von Däniken o incluso J.J. Benítez se vendían como rosquillas. Jacques Bergier había empezado a navegar en esas mismas aguas unos años antes, tratando de mostrar a sus lectores una visión del mundo distinta, llena de misterios y enigmas.

Aun sabiendo que gran parte del contenido de Los libros condenados (1971) es falso o simplemente indemostrable, se trata de una lectura que tiene la virtud de despertar nuestra curiosidad y estimular nuestra imaginación. Ahí es nada. Y quién sabe, puede que después de todo en sus páginas se esconda algo verdadero e inquietante.

La obra trata de ser una recopilación de textos que han sido ocultados, perseguidos o prohibidos a lo largo de la historia. El autor argumenta que estos libros contenían ideas revolucionarias, peligrosas o incomprendidas para su época, y por ello el poder establecido se encargó de ocultarlos o destruirlos.

«El verdadero conocimiento siempre ha sido peligroso porque tiene el poder de transformar al individuo y, con ello, al mundo entero. Por eso, ha sido temido y reprimido por los poderes de cada época.»

Bergier, quien por encima de todo fue un gran contador de historias, se explaya en Les livres maudits hablándonos de escritos esotéricos y tratados de alquimia, conocimientos perdidos, dogmas religiosos silenciados, herejías y teorías delirantes. Es cierto que casi todas las afirmaciones del autor carecen de un respaldo sólido, pero están expuestas de una manera tan apasionada, entrelazando hechos históricos con misterios no resueltos, que acaban atrapando al lector.

A pesar de ser un batiburrillo de especulaciones poco fundamentadas, Los libros condenados es una obra por la que sigo teniendo cierto respeto por el valor que aporta a los lectores. Por una parte, una reflexión de cómo la censura y el control del conocimiento han influido (e influyen aún hoy) en el desarrollo de la humanidad. Por otra parte, una fuente de inspiración para los inconformistas, para quienes intentan siempre ir un poco más allá de la «versión oficial».

Sirva esta cita del libro como resumen de lo que este libro nos plantea y que, en mi opinión, es un gancho bastante atractivo para animarse a leerlo:

«El hombre tiene el deber de buscar lo desconocido, incluso si ello implica desafiar a los dioses de su tiempo. Los libros condenados son una brújula en ese viaje».

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