¿Hay razones para temer a la Inteligencia Artificial? Me temo que sí. No solo porque amenaza con dejarnos sin trabajo a muchos de nosotros (algo que ya está pasando) sino porque también parece inevitable que acabe transformando el mundo, marcado un antes y un después en la historia de la humanidad.
Entonces, ¿la IA es buena o mala? Esta pregunta es la que nos plantea Roberto Augusto en su atrevida novela La resistencia ludita, primera entrega de la saga «el despertar del silicio».
Podríamos decir que se trata de una novela de anticipación, pero lo cierto es que el escenario que nos presenta es mucho más que plausible a medio plazo. No habrá que esperar demasiado para verlo convertido en realidad. La gran pregunta es: ¿Debemos oponernos al avance imparable de la tecnología, si es que eso es posible? El autor aborda este dilema con una trama bien trazada, personajes contrapuestos y una atmósfera inquietante.
El protagonista, Enzo Pujol, es un experto en IA que contempla esta nueva tecnología como una gran oportunidad para transformar y mejorar la sociedad. Sin embargo, hay amplios sectores de la población que no pueden llegar a comprender las bondades y ventajas de esta transformación. Son las víctimas, los sacrificados en el altar del progreso en aras de un bien mayor. Sin empleo, sin expectativas, sin futuro. Estas legiones de desencantados alimentan las filas del movimiento ludita, encabezado en España por Rafael Gallego.
Todo lo que hacen los humanos, repito: todo lo que hacen los humanos, y recalco «todo», en el futuro lo podrán hacer los robots o la IA. La cuestión no es si esto pasará, porque va a pasar, sino cuándo.
El debate está servido: la IA puede mejorar el mundo y la vida de las personas, haciendo posible lo que hoy es solo una quimera. Pero el proceso será largo y penoso. Muchos se quedarán en el camino. Son ellos los que pagarán el precio, lo cual es injusto, pero difícil de evitar. Sin embargo, más allá de los dramas personales, no se puede detener el curso de la historia. De hecho, pretender hacerlo puede ser un suicidio.
De esta manera, las posiciones entre los favorables y los detractores de la IA se vuelven cada vez más radicales, dejando a personas como Enzo (que encarna a los voluntariosos, a los conciliadores) en tierra de nadie, tachados de enemigos tanto por unos como por otros. El choque es inevitable. La violencia se desatará.
Pero La resistencia ludita es mucho más que un thriller tecnológico o una simple novela entretenimiento. Roberto Augusto utiliza este conflicto como escenario para presentar argumentos a favor y en contra de esta revolución tecnológica que ya está aquí. En el tramo final, se plantea una cuestión tan interesante como sobrecogedora: la tecnología puede ser un arma terriblemente peligrosa en manos de los enemigos de la libertad (siempre están ahí, a veces hábilmente camuflados, insistiendo en que trabajan para nosotros). A título personal, debo decir que esta parte me ha parecido especialmente brillante. Un reflejo de situaciones que, en realidad, ya estamos viviendo.
Filosofía, política, tecnología… En las páginas de La resistencia ludita vas a encontrar mucho material para reflexionar. ¿Ciencia ficción? Me gustaría pensar que sí, pero me temo que solo es cuestión de tiempo que esta novela acabe siendo una obra de corte realista. En cualquier caso, hay que leerla.

Hola, Daniel. La pregunta es clara: ¿Está hecho el booktrailer con IA? 😆 Un tema muy interesante. Apunto el libro. Saludos 🙂
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Jajaja, esa es buena.
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