Después de disfrutar leyendo Me voy, me dediqué a abordar todas y cada una de las novelas de Jean Echenoz. Y aunque nunca he vuelto a encontrar el nivel de excelencia de aquella obra, lo cierto es que no puedo decir que las otras sean poco interesantes. Ni mucho menos.
Una de ellas es Relámpagos (originalmente Des éclairs, 2010), una biografía novelada de Nikola Tesla, aunque el nombre del personaje nunca se menciona como tal en el texto. Se llama aquí Gregor, pero no hay duda: se trata de una versión libre, estilizada y profundamente literaria del excéntrico genio que revolucionó la electricidad y murió en la oscuridad de un hotel de Nueva York.
El protagonista es presentado desde la infancia como alguien dotado de una inteligencia poco común. Capaz de memorizar libros enteros, absorto en su mundo mental, pero también incapaz de las mínimas adaptaciones sociales. La novela traza su evolución desde sus experimentos juveniles en Europa hasta su fulgurante llegada a Estados Unidos, donde deslumbra con sus ideas sobre la corriente alterna, las bobinas de inducción y la transmisión inalámbrica.
Echenoz no suele escribir sobre héroes, sino sobre hombres desbordados por su don, sometidos a los vaivenes de la historia, el poder y sus propios demonios. El resultado, en este caso, es un retrato irónico:
“Tenía un físico particular. Delgado como una barra de cortina, de una delgadez que parecía doler; los ojos hundidos en las órbitas, algo saltones por momentos, con aire de haber sido olvidados por la infancia.”

En realidad, sería más correcto afirmar que este libro es más un retrato que una biografía. Echenoz deforma con libertad, cambia nombres, elude fechas, comprime décadas en capítulos breves… No busca reconstruir la vida de Tesla, sino crear una figura literaria. Quien no entienda esto, no dudará en criticar esta obra por su innegable falta de rigor histórico. Algo que el autor no considera importante para su propósito.
Como siempre cuando hablamos de Echenoz, lo más destacable es esa forma de escribir tan singular, precisa pero contenida, con numerosos guiños al lector. Un estilo que aquí se muestra en un estado más primitivo, pero que alcanza sus cotas más altas en novelas posteriores.
Quien desee saber más acerca de la figura histórica de Tesla y sus grandes logros, tal vez debería escoger otro libro. Echenoz pasa de puntillas de forma deliberada sobre los aspectos científicos y técnicos de sus invenciones. Ni siquiera ahonda en los detalles más jugosos de su biografía (como su «problema» con Thomas Edison). La propuesta consiste en enfocarse en la rareza del personaje, analizado más como un objeto curioso que como un ser humano. Por eso este libro es distinto. Y tal vez no del agrado de todos.
