nosotros los ahogados

NOSOTROS, LOS AHOGADOS, Carsten Jensen

¿Puede una novela de 700 páginas mantener al lector enganchado sin altibajos de principio a fin? La respuesta es sí. Y la prueba: Nosotros, los ahogados (2006) de Carsten Jensen.

El escritor danés construye una epopeya marítima que abarca más de un siglo de historia —desde mediados del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial— pero lo hace desde una perspectiva singular: no la del héroe individual, sino la de una comunidad entera, la ciudad de Marstal. Las vidas de sus habitantes, sus éxitos y sus fracasos, se entrelazan formando un relato coral de enorme potencia literaria.

La voz narrativa, que a menudo usa el “nosotros”, parece surgir como un coro o un testigo múltiple y confiere al relato la forma de una crónica colectiva. Marstal es una ciudad de viejos, viudas y huérfanos. De marineros que muchas veces jamás regresaban a casa y que ni siquiera tenían una tumba en tierra para ser llorados.

“Éramos hijos de los hombres que no volvieron”

Ese «nosotros» crea una conciencia comunitaria que recuerda al “nosotros” mítico de las sagas nórdicas. Jensen convierte a la ciudad en un organismo vivo: crece, decae, se reconfigura con cada generación. Los personajes se suceden como generaciones de una estirpe mayor: la ciudad misma, cuyos habitantes, como unidades de un ciclo interminable.

«Todos en nuestro pueblo tienen una historia, pero no es la que se cuentan a sí mismos. Su autor tiene mil ojos, mil oídos y quinientas plumas que nunca dejan de garabatear.»

Melville, London, Hemingway…

No es difícil adivinar que hay una serie de lecturas que sin duda debieron inspirar a Jensen en la creación de esta obra. Tanto el la forma como en el contenido. La primera parte tiene claras resonancias de Herman Melville: el mar convertido en una fuerza metafísica y moral, espejo de las obsesiones humanas… También se puede apreciar la huella de Jack London en otros aspectos: el sabor de la aventura, el espíritu de superación ante las adversidades… Si bien es cierto que, a diferencia del autor de Colmillo Blanco, Carsten Jensen atenúa un tanto el componente épico para acentuar más las miserias y debilidades humanas.

Igualmente Jensen recoge algo del espíritu de Hemingway, s0bre todo en la sobriedad emocional y en la capacidad de sugerir más de lo que se dice. Las batallas navales, los retornos de guerra o las pérdidas se describen con un tono que rehúye el sentimentalismo. En una escena particularmente representativa, un personaje comenta que “ningún hombre vuelve siendo el mismo”, un fragmento breve pero potente que expresa la gravedad sobre el trauma y la transformación.

Nosotros, los ahogados

En cualquier caso, Jensen evita idealizar el océano: lo muestra como un espacio de libertad, cierto, pero también como un escenario de brutalidad. La novela está llena de momentos que revelan la dureza de la vida marítima: temporales que acaban con la vida de los marineros más experimentados, castigos injustos y guerras en que los barcos se convierten en verdaderos ataúdes flotantes. El mar como promesa y como amenaza. Todo al mismo tiempo.

Finalmente, un apunte acerca de la estructura narrativa de Nosotros, los ahogados: cada sección funciona casi como una novela corta dentro de la gran novela. Sin embargo, todas están unidas por un hilo conductor: la forma en que el mar determina el destino colectivo. Esto me ha parecido muy interesante. Y también muy complicado de lograr, dada la extensión de la obra y la abundancia de personajes.

Nosotros, los ahogados es, en conclusión, una obra total: novela histórica, homenaje al oficio de marinero, reflexión sobre el destino humano y oda al poder de la memoria colectiva. En mi opinión, una lectura imprescindible para cualquier amante de las grandes narraciones y de la literatura sobre el mar.

«Pero esta noche bailamos con los ahogados. Y ellos eran nosotros.»

6 comentarios en “NOSOTROS, LOS AHOGADOS, Carsten Jensen

  1. Es cierto, Juan. En general, yo también huyo de esa clase de tochos, pero esta novela se lee muy rápido a pesar de su extensión. En cambio, hay otras novelas de 200 páginas que se atragantan y no hay manera de acabar. Seguro que tú también te has topado con alguna de esas.

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  2. La triste realidad es que la mayoría de libros como este no tienen mucha discusión en Internet. En parte porque la mayoría de la gente no lee, y luego, de la gente que lo hace, la mayoría no lee nada más que novelas baratas «de moda».

    Dicho esto, mi opinión:

    Lo bueno: Este libro ofrece historias clásicas de marineros, añadiendo un toque ligeramente moralista y naturalista. Personalmente, la búsqueda de Albert Madsen de su excéntrico padre me pareció la más convincente. A las referencias que apuntas en tu entrada, yo añadiría también a Stevenson y Conrad.

    Lo malo: Sí, se tratan temas más importantes, como cuál es el sentido de la vida, si realmente existen el bien y el mal, qué es exactamente el hombre, etc., pero sin que esto se explore realmente. Este libro es una lectura entretenida, pero no mucho más que eso.

    Un saludo.

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