Cuando empecé a leer Nenúfares negros (2011) pensaba que me las iba a ver con una novela policiaca al uso, pero en realidad descubrí una suerte de mezcla entre el género negro y el romántico. En cualquier caso, una fórmula que, al menos aquí, funciona muy bien.
Habrá que otorgarle el mérito de esta feliz alquimia a Michel Bussi. El autor francés construye una historia que combina el misterio de una investigación criminal con una importante carga emocional y romántica, logrando un equilibrio muy atractivo entre ambos elementos.
La trama se desarrolla en Giverny, el pequeño pueblo donde vivió y pintó Claude Monet. Los jardines, los estanques y los famosos nenúfares aportan una atmósfera casi mágica que envuelve toda la narración. Y participan en ella.
Tres mujeres
Las tres protagonistas femeninas* están retratadas con gran sensibilidad y profundidad. A medida que avanza la novela, el lector descubre sus deseos, frustraciones y sueños, y comprende cómo sus vidas están conectadas de una forma muy inesperada.
«En un pueblo vivían tres mujeres. La tercera era la más talentosa; la segunda, la más astuta; la primera, la más decidida.»
La parte policíaca está muy bien desarrollada. La investigación mantiene la intriga durante toda la novela y ofrece numerosas pistas, sospechosos y giros argumentales. Sin embargo, para mí, el verdadero interés del libro no reside únicamente en descubrir quién cometió el crimen, sino en entender las relaciones entre los personajes y las consecuencias de sus decisiones.

El estilo de Michel Bussi, marca de la casa, es ágil y accesible. Es fácil leer sus novelas. El ritmo es bueno y la forma de dosificar la información para mantener la curiosidad del lector es todo un acierto. A menudo da la sensación de que se tienen todas las piezas del puzzle, pero siempre falta algún detalle esencial que cambia por completo la interpretación de los hechos.
Sin duda, el elemento que más me ha impresionado ha sido el desenlace. Estoy acostumbrado a las novelas de misterio y, aun así, el giro final consiguió sorprenderme por completo. Cuando se revela la verdad, muchas escenas anteriores adquieren un significado diferente y uno comprende la enorme habilidad con la que el autor había ocultado la solución a plena vista. No se trata de un giro forzado, sino de una revelación perfectamente integrada en la trama, que invita incluso a replantearse toda la historia desde el principio. Pero no debo contar más.
En conclusión, Nenúfares negros me ha parecido una novela muy recomendable. Combina con acierto el suspense de una novela policíaca con la emoción de una historia romántica y humana. Su ambientación en Giverny, la calidad de sus personajes y, sobre todo, un final brillante e inesperado.
(*) Cuidado, hay truco. Pero hay que leer la novela para entenderlo, no seré yo quien la destripe.
