EMILY, Marta Maceda Gil

413QHRzfN1L._SX303_BO1,204,203,200_Esta novela es como el buen café: breve, intensa y negra. Emily (2019), de Marta Maceda Gil, nos sumerge en el oscuro mundo de la pederastia y el abuso infantil. Un tema turbio y repulsivo, aunque por desgracia muy real.

Como padre que soy, algunos de los pasajes de la novela han resultado especialmente duros de leer. Sin embargo, aunque en sus descripciones no escatima crudeza, la autora no cae en la trampa fácil de “ilustrar” los abusos de los que son objeto los menores con detalles morbosos. Y eso es una muestra de buen gusto.

Por otro lado, también es justo avisar al lector de que zambullirse en esta novela no es precisamente como salir a dar un paseo por el parque entre florecillas y globos de colores.

Argumento

Emily y su hermana pequeña Luci sobreviven en un entorno hostil y completamente desprovisto de afecto. Por si esto fuera poco, la gente del vecindario vive atemorizada por la sombra de un secuestrador y asesino de niños tan peligroso como escurridizo. Un día Emily va a recoger a su hermana a la salida del colegio, pero ella no está allí.

En la novela se libra una lucha entre el bien y el mal: el primero, representado por el agente Parker, del FBI, completamente entregado a su misión de dar con el pederasta; el segundo, encarnado en un sujeto misterioso, repugnante y carente de empatía, un despiadado “cazador de niños y niñas” que se oculta en internet bajo el nick de Rony12.

No quiero contar más para no desvelar la trama. Eso sí, debo decir que el final es muy sorprendente.

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Un mundo oscuro

Sólo 110 paginas, ni una más. Para mí, que soy de gustos minimalistas para casi todo en la vida, la extensión de la novela es perfecta.

Está narrada en tercera persona, aunque al final de cada capítulo hay unas enigmáticas líneas escritas a modo de diario en las que nos dan algunas pistas sobre el desenlace. Pero cuidado, no todo es lo que parece.

Marta Maceda Gil, a quien debo agradecer su confianza en mí para reseñar su novela,  se atreve con un tema complicado y no exento de polémica. En este sentido, me ha parecido muy interesante la explicación de la diferencia entre la pedofilia y la pederastia a través del personaje de Daniel.

“..no trato de excusarme, sino de reprimirme; yo no elegí ser un pedófilo, pero sí elegí no ser un pederasta”.

Más allá de consideraciones técnicas y literarias, el gran mérito de Emily es ofrecernos una mirada a las simas más profundas y espantosas del alma humana. Porque los humanos podemos ser muchas cosas maravillosas, pero también somos esto: abyección, maldad, oscuridad.

Atrévete a leer esta novela que a buen seguro te pondrá los pelos de punta y que de ningún modo te dejará indiferente. Puedes adquirir en libro en Amazon a través de este enlace: Emily.

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