LO QUE FALTA DE NOCHE, Laurent Petitmangin

Algunas historias nos tocan más que otras según las circunstancias de cada momento de la vida. A mí me ha llegado ya el momento de lidiar con hijos adolescentes. Por eso considero que Lo que falta de noche (2020), de Laurent Petitmangin, es un buen recordatorio de la fragilidad de estas relaciones entre padre e hijo, de cómo todo puede estropearse y acabar de forma trágica.

Esta breve y magnífica novela nos presenta a una familia amputada: un padre que trabaja en el ferrocarril, en la región industrial francesa de la Lorena. Dos hijos, el mayor Fus y el pequeño Gillou. La madre, fallecida tras una larga enfermedad en el hospital unos años antes.

Fus es ejemplar, se ocupa de su hermano pequeño, de las tareas del hogar, de preparar las comidas. Juega a fútbol los domingos y su padre es su fan número uno. Fus es buen chico, pero mal estudiante. Las esperanzas de la familia están en Gillou, que conseguirá ir a estudiar a París. Los que sí comparten los tres es su pasión por el FC Metz, el equipo local.

Laurent Petitmagin, autor de «Ce qu’il faut de nuit»

El personaje con más fuerza de la novela es el padre, que cuenta la historia en primera persona. Comprometido militante socialista en su juventud, vive ahora alejado de la política. Los ideales quedaron muy atrás. Hoy, junto a sus viejos camaradas, lamenta que los jóvenes, sin trabajo y sin futuro, acaben coqueteando con la ultraderecha.

Lo que no espera es que Fus acabe siendo uno de ellos. La noticia cae como una bomba y quiebra para siempre la relación entre padre e hijo:

«Por mucho que lo pensara en ese momento, darle una bofetada, enfadarme con él, al final no sucedió nada. Ya no me sentía con fuerzas para apechugar con aquello. Esa noche me sentí infinitamente cobarde. Muy viejo también (…) ¿Cómo has podido hacer una cosa así?, le pregunté. Se limitó a decirme: No es lo que piensas.»

Laurent Petitmangin nos pinta un cuadro de una Francia periférica gris y compleja, triste y resentida. Pero consigue hacerlo con una narración brillante, permitiendo que se acumule una tensión cada vez más insoportable. Usa además un tono preciso y un estilo directo, sin adornos innecesarios, que hace que resulte una delicia leer esta novela.

El orgullo levanta un muro de hielo entre Fus y su padre. El joven aguanta estoicamente el silencio y el desprecio de su progenitor. Ambos sufren con esta situación, pero ninguno cuenta con las herramientas para romper esa barrera. ¿Es imposible volver a los días felices? Así, el lector asiste impotente al desarrollo de una historia que sabe que no puede acabar bien.

La cuestión política en «Lo que falta de noche» es lo de menos. Puede que haya un intento del autor de explicar por qué los jóvenes franceses de clase obrera ya no son de izquierdas, pues la izquierda los abandonó. También hay una denuncia a la violencia sin sentido, tanto de los grupos fascistas como de los llamados antifascistas. Pero la trama central es el naufragio de la relación entre un padre y un hijo, en el que ambos tienen parte de culpa. O tal vez la culpa no es de nadie.

Una lectura triste y dura, pero preciosa. Me llegó.

4 comentarios en “LO QUE FALTA DE NOCHE, Laurent Petitmangin

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