EL ITALIANO, Arturo Pérez-Reverte

Ha sido grato reencontrarme con el mejor Arturo Pérez-Reverte en esta novela sencilla. El italiano (2021) nos lleva a uno de los escenarios más desconocidos de la Segunda Guerra Mundial, a la lucha desigual entre la todopoderosa Royal Navy británica y unos ingeniosos y valientes saboteadores italianos en el puerto de Gibraltar, clave para el control del Mediterráneo.

El propio autor nos cuenta en la novela el germen de la misma, tras su encuentro con una librera en Venecia a principios de los años 80. De hecho, se intercalan en la narración entrevistas reales con algunos de los personajes que pueblan esa historia de amor y guerra. Resulta de lo más interesante descubrir la trastienda de la historia y asistir al proceso de documentación del que nació la novela.

Ya cuento con que gran parte de esto es pura ficción. No me refiero a la novela, que por fuerza lo ha de ser, sino a lo que la rodea y adorna. Si es cierto, en cambio, que esas fascinantes misiones de los buzos italianos al servicio del Duce fueron bien reales. Que se lo digan a los ingleses, que perdieron no pocos barcos en Suda, Alejandría o Gibraltar. Un aliciente más para los amantes del género bélico, que encontrarán aquí datos interesantes, aunque no demasiada acción.

Los italianos pilotaban los torpedos maiale contra los barcos ingleses, jugándose la vida en cada misión

La librera veneciana no es otra que Elena Arbués, una joven española que en 1942 (cuando el desenlace final de la guerra aún estaba por decidir) recoge junto a la orilla de la Bahía de Algeciras a un italiano medio moribundo. El náufrago es Teseo Lombardo, que forma parte del grupo de combate llamado Orsa Maggiore de la Marina italiana, en misión secreta contra el enemigo británico.

El destino de ambos quedará ligado desde ese momento. Su relación es la base del relato que se tejerá en un escenario de guerra y espías, todo alrededor de Gibraltar. Sin demasiadas complejidades y con más diálogos que acción. En mi opinión, El Italiano es un relato pulcramente elaborado con todo el sabor de la época y donde (marca del autor) encontramos loas a la camaradería y al sentido del deber. En el menú tampoco faltan la fatalidad, así como los sabrosos guiños a la cultura grecolatina.

«Da igual el bando, dan igual las armas, dan igual los dioses. En ese último extremo, la única salvación de los vencidos es no esperar salvación ninguna»

El paso fronterizo conde Elena Arbués se la juega

A destacar también algunos personajes secundarios entrañables, como el doctor Zocas o el inseparable compañero de batallas de Lombardo, el napolitano Gennaro Squarcialupo.

“Piel mojada, hierro caliente. Negras noches y mares azules, agrega al fin, mirando la roca oscura y aún lejana. Pese a la grasa con que se ha embadurnado el cuerpo bajo el mono de faena y el traje estanco que lleva encima, el napolitano tiene mucho frío. «

Otros personajes no lo son tanto, como el desalmado comisario gibraltareño Campello, el cual sin embargo resulta tan necesario como interesante.

Para mí El italiano tiene lo mejor de las mejores novelas del autor, al que tal vez encontramos aquí más atemperado, menos visceral. Incluso menos amargo que lo habitual. Pero sus grandes temas son los de siempre, bien conocidos por sus seguidores. En definitiva, una gran lectura para empezar el año.

(Un beso grande para mi hija Carla, que me hizo este maravilloso regalo de Navidad).

2 comentarios en “EL ITALIANO, Arturo Pérez-Reverte

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