YO ESTOY VIVO Y VOSOTROS ESTÁIS MUERTOS, Emmanuel Carrère

Todo buen aficionado a la ciencia ficción, especialmente si es seguidor de Philip K. Dick, disfrutará leyendo esta detallada biografía que se asoma al interior de la mente de uno de los más grandes autores del género.

Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos (1993) es el impactante título de esta obra escrita por el francés Emmanuel Carrère y publicada once años después de la muerte del maestro.

Tal vez Philip K. Dick fuera un genio, o simplemente un enfermo mental con talento para escribir. O ambas cosas. Lo que es incuestionable es que es una figura única cuya vida discurrió por senderos realmente heterodoxos.

Esta singularidad se inicia desde el día de su nacimiento, en 1928, como único superviviente de una pareja de mellizos. Fue un niño solitario, introvertido, asmático y acomplejado por su físico. Su madre lo llevó al psiquiatra a los catorce años y ya nunca dejó de visitar a terapeutas de todo tipo hasta el día de su muerte.

Excéntrico, transtornado, genial

Uno de los retratos de Philip K. Dick hechos por el famoso autor de comic underground Robert Crumb

El pequeño Philip se refugió en la música y los libros. Nunca concibió que su futuro pasara por otra cosa que no fuera ser escritor de ciencia ficción. Muchos otros tuvieron esa misma aspiración, pero su caso es especial: sus obras de ficción se entremezclan con sus experiencias vitales y sus obsesiones de una forma demencial. Eso sí, dando como fruto joyas inmortales como El hombre en el castillo, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? o Ubik, por citar algunos de sus títulos más celebrados.

La obra de Philip K. Dick está marcada por su búsqueda de lo esotérico, por el consumo de drogas y por sus trastornos mentales (entre muchas otras alucinaciones, durante una época de su vida afirmó estar poseído por el espíritu del profeta Elías), aunque todo eso no debe ensombrecer su valía como escritor. Este aspecto es uno de los que más se esfuerza en reivindicar esta biografía.

«Estoy convencido de que justo después de la muerte aparecerá la Realidad. Las cartas serán finalmente desveladas, la partida terminará y veremos todo aquello que tan sólo habíamos sospechado o vislumbrado como en un espejo en la oscuridad».

Dick también fue hijo de su tiempo. Vivió su juventud en California, en plena efervescencia del movimiento hippie, rodeado de toda clase de influencias artísticas y de LSD. Como curiosidad hay que resaltar el hecho de que, aunque jamás tuvo veleidades revolucionarias, llegó a ser espiado por el FBI (este curioso episodio lo cuenta muy bien Emmanuel Carrère).

Detrás de la obra de Philip K. Dick

Pero sin duda lo mejor de Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos es que nos descubre el proceso creativo de Dick que está detrás de sus obras más conocidas: La influencia del I Ching, el libro de las mutaciones, a la hora de escribir El hombre en el castillo; el consumo de LSD y su crisis religiosa personal que cristalizaron en Los tres estigmas de Palmer Eldritch, sus reflexiones casi esquizofrénicas sobre la realidad y la irrealidad antes de escribir Ubik

«El encuentro con Dios es a la enfermedad mental lo que la muerte es al cáncer: el desenlace lógico de un proceso mórbido».

Algunas de las adaptaciones al cine de obras de Philip K. Dick

Como a tantos otros genios incomprendidos, a Philip K. Dick el verdadero reconocimiento le llegó después de su muerte. A pesar de ser galardonado con el Premio Hugo y otras distinciones, jamás se pudo quitar de encima (tal vez no quiso) la etiqueta de loco, de tipo estrafalario, de bicho raro. Ahora, en cambio, todo el mundo sabe que es el escritor que escribió la novela en la que se basa Blade Runner, una de las mejores películas de sci-fi de la historia.

Por lo demás, el libro está lleno de datos interesantes y anécdotas curiosas. Es cierto que puede resultar un poco pesado para los que no sean entusiastas de este escritor, pero imprescindible para un buen fan de la ciencia ficción.

3 comentarios en “YO ESTOY VIVO Y VOSOTROS ESTÁIS MUERTOS, Emmanuel Carrère

  1. Me gustaría añadir algunas cosas a tu magnífica reseña, solamente para ayudar a entender la personalidad de Philip K. Dick.

    Según el testimonio de su propia hija Isa, el escritor sufrió de alucinaciones, pesadillas y paranoia durante toda su vida, pensando que era perseguido y acosado por grupos neonazis, por la KGB o por las Panteras Negras, según el día. Aun así, parece ser que él era consciente de su locura y trató de aprender a vivir con ella sin perjudicar demasiado a su familia. El consumo de drogas obviamente fue un problema añadido y explicarían sus «experiencias extrasensoriales» en las que decía haber hablado con Dios o haber viajado en el tiempo.

    Su amigo, el también escritor Jonathan Lethem, dijo de él que «siempre vivió en una realidad paralela que nadie de nosotros jamás entendió». Puede que esa sea la conclusión más acertada.

    Un saludo. Buen blog por cierto.

    Esteban F.

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    1. Hola Esteban,
      Muy buenas las aportaciones de tu comentario. Todo lo que mencionas aparece en efecto en el libro y sin duda nos acerca un poco al misterio de la mente de PKD.
      Un saludo

      Me gusta

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