escritores que no acabaron la escuela

Escritores famosos que no acabaron la escuela

No todos los grandes escritores de la historia fueron catedráticos universitarios, sabios reconocidos y literatos laureados. Aunque no son la mayoría, hay muchos escritores famosos que han alcanzado el éxito y el reconocimiento a pesar de no haber terminado sus estudios básicos.

Esto viene a demostrar que, a pesar de la importancia de contar con una formación académica mínima, hay otros factores que entran en juego cuando se trata de escribir bien y ser leído. Obviamente, a los escritores del mañana hay que aconsejarles esforzarse en el objetivo de cómo conseguir el título de la ESO e incluso alcanzar cotas más altas. Pero si fracasan en su intento, siempre les quedará el alivio de saber que ellos lo lograron sin acabar la escuela:

Charles Dickens

Es cierto que Dickens tuvo la fortuna de poder acceder a una educación privilegiada durante su primera infancia, pero todo se truncó cuando, por culpa de las deudas contraídas por su padre (que acabarían llevándole a la cárcel), tuvo que abandonar la escuela a los 12 años.

Este giro del destino le obligó a ponerse a trabajar a esa tierna edad, en 1836, en un sucio y oscuro almacén, en condiciones muy precarias. No hay duda de que conocer ambos lados de la vida siendo tan joven (vivir en una familia acomodada y luego vivir en la pobreza) fue una experiencia fundamental que marcó el desarrollo de su carrera como escritor. Sin esas vivencias jamás habrían visto la luz obras como Oliver Twist (1836), Cuento de Navidad (1843) o Tiempos difíciles (1854).

Jack London

El autor de Colmillo blanco, La llamada de lo salvaje y otras grandes obras abandonó la escuela a la temprana edad de 13 años. Él mismo explicaría, ya siendo un autor famoso, que se «autoeducó» leyendo a solas en una biblioteca pública de la ciudad de San Francisco.

Al parecer, encontró la inspiración que necesitaba en la lectura de una novela titulada Signa (1875), de la británica Marie Louise Ramé que firmaba bajo el pseudónimo de «Ouida». En ella se cuentan las aventuras de un joven campesino italiano sin estudios que acaba alcanzando la gloria como compositor de ópera.

Seguramente Jack London debió pensar que, si el protagonista de la novela pudo hacerlo, ¿por qué no podía hacerlo él?

Mark Twain

Como tantos otros adolescentes de su epoca, Mark Twain se vio obligado a dejar de estudiar muy pronto. Así, siendo muy joven, ya había acumulado una larga y variopinta experiencia laboral (fue minero y piloto fluvial, entre otras cosas). Pero fue un trabajo en una imprenta lo que le acercó al mundo del periodismo y de la literatura.

Con ese tremendo bagaje vital y gracias a su aguda inteligencia, Twain pudo plasmar su talento y parte de sus propias vivencias en obras tan famosas como Las aventuras de Tom Sawyer (1876) o El príncipe y el mendigo (1881).

H. G. Wells

Los Wells eran una familia británica de clase media-baja que sufrió un duro golpe en el año 1877: el padre sufrió un accidente que le dejo inútil, lo cual obligó a los hijos a abadonar la escuela y ponerse a trabajar de lo que fuera. El pequeño Herbert tenía entonces solo 11 años. Él mismo recordaría esa época como años de hambre y de incertidumbre.

Fue mucho más adelante, ya de adulto, cuando consiguió reconectar con el mundo académico a través de una beca y descubrir así su fascinación por la ciencia. Gracias a eso hoy podemos leer grandes clásicos de la ciencia ficción temprana, como La máquina del tiempo (1885), La isla del Doctor Moreau (1896) o La guerra de los mundos (1898).

Doris Lessing

La autora de El cuaderno dorado abandonó sus estudios en una escuela de monjas católicas por voluntad propia a los 14 años. Un año después se fue de casa e inició una trayectoria vital en la que combinó diversos trabajos con una formación autodidacta basada en lecturas sobre política y sociología. Todo es llevaría a Doris Lessing empezar a escribir en serio.

¿Se equivocó al tomar la decisión de abandonar la escuela? Yo diría que no. De hecho, le fue concedido el Premio Nobel de Literatura en 2007. Nada mal.

Ray Bradbury

A pesar de ser un estudiante brillante y obtener buenas calificaciones, Ray Bradbury no pudo seguir estudiando. A causa de problemas económicos en su familia, dejó el instituto y no llegó a cursar estudios universitarios. A pesar de eso, fue un ávido lector fascinado por la ciencia ficción. Él mismo dijo en alguna ocasión que, en realidad, «se graduó en la Biblioteca». Todo un autodidacta.

Un día se atrevió a dar el salto a la escritura. Primero con cuentos y relatos cortos que vendió a periódicos y otras publicaciones, más adelante con novelas más largas. Algunas de ellas están cosnideradas hoy grandes clásicos del género como Crónicas marcianas (1950) o Farenheit 451 (1953).

¿Qué conclusión podemos extraer de estos ejemplos? Los genios son capaces de brillar incluso sin tener que pasar por la escuela. Sin embargo, al resto de los mortales nos viene muy bien, en general, tener una mínima formación académica. Escribir bien y conseguir éxito juntando letras ya es otro asunto distinto.

2 comentarios en “Escritores famosos que no acabaron la escuela

  1. Interesante recopilación. Es curioso ver como algunos de los grandes escritores encontraron su camino fuera de las aulas.

    La educación puede ser una gran herramienta, pero no te da el talento ni la creatividad. Las mejores historias nacen de la experiencia, la curiosidad insaciable y de como observamos el mundo. Un título no hace a un escritor, ni la falta de él lo deshace

    Todos estos escritores que mencionas tenían algo en común: una experiencia traumática, y que no esperaron a que nadie les dijera lo que tenían que escribir, simplemente lo hicieron.

    Gracias por compartirlo, me ha encantado leerlo

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    1. Hola Finil,
      Gracias por tu comentario y tus observaciones. Es cierto, todos ellos tienen algo en común. Tal vez en esas experiencias traumáticas estás las semillas de su vocación literaria.
      Un saludo,

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