proyecto hail mary

PROYECTO HAIL MARY, Andy Weir

Hace no mucho se estrenó la adaptación cinematográfica de Proyecto Hail Mary (2021), la exitosa novela de Andy Weir. Tal vez la más ambiciosa de sus creaciones hasta la fecha. Buen momento para dedicarle una reseña en el blog.

El estilo es el mismo que ya vimos en El Marciano y Artemisa: ciencia ficción dura (a veces cuesta seguir el hilo de las explicaciones técnicas) con toques de humor que aligeran el peso de la narración. Un humor en mi opinión demasiado «americano». Ese del héroe que hace chascarrillos mientras se enfrenta a la muerte, o que es capaz de poner el apodo de Rocky al extraterrestre eridiano que acaba de descubrir. En fin…

En cualquier caso, se trata de una historia muy original y que consigue atrapar la atención del lector desde el principio. Un hombre despierta solo en una nave espacial, sin recordar quién es ni por qué está allí. Poco a poco, a medida que recupera la memoria, descubre que forma parte de una misión desesperada para salvar a la Tierra de una amenaza global.

Desde ese punto de partida, la novela alterna entre el presente —marcado por la supervivencia en condiciones extremas— y el pasado, donde se reconstruyen los acontecimientos que llevaron a esta misión límite.

«Una vez más me invade la melancolía. ¡Quiero pasar el resto de mi vida estudiando la biología eridiana! Pero primero tengo que salvar a la humanidad. Estúpida humanidad. Se interpone en el camino de mis aficiones.»

Proyecto Hail Mary es una novela larga y, en ocasiones, excesivamente redundante. Weir parece decidido a justificar cada paso desde el punto de vista científico, lo que puede resultar fascinante para algunos lectores, pero también ralentiza el ritmo narrativo.

El punto débil: el «contacto» entre especies

Aun así, el libro encuentra su verdadero corazón en un elemento que no conviene desvelar en detalle, pero que tiene que ver con el “contacto” entre especies.

Es en ese punto donde la novela cambia de registro y gana una dimensión más humana —paradójicamente, a través de lo no humano—. La relación que se establece es uno de los aspectos más memorables del libro, aunque también presenta un contraste curioso: frente al rigor científico que domina el resto de la obra, este encuentro se desarrolla de una forma muy poco creíble.

¿Qué posibilidades hay de que dos especies de dos puntos tan alejados de la galaxia puedan llegar a establecer una comunicación fluida y tan profunda? Y además, en tan poco tiempo… ¿O (todavía mas difícil) que puedan llegar a compartir valores éticos?

Es como si el autor, tan meticuloso en lo técnico, apostara aquí por una aproximación más emocional y directa. Ese desequilibrio entre ciencia y emoción define en gran medida la experiencia de lectura. Por un lado, tenemos una novela extremadamente detallada, casi obsesiva en su afán explicativo; por otro, una historia que apela a valores universales como la cooperación, la curiosidad y la supervivencia. En ese cruce de caminos reside tanto su originalidad como sus limitaciones. Se sacrifica la coherencia en pro de una narrativa atractiva.

Entonces, ¿vale la pena leer esta novela? Aunque no llego a los extremos de ciertos fans del género que se han atrevido a elevar esta obra a los altares (sé que en esta reseña la he juzgado con severidad), debo decir que Proyecto Hail Mary es una lectura bastante recomendable. Especialmente para quienes disfrutan de la ciencia ficción con base científica sólida. Dejando de lado la disonancia comentada en los párrafos anteriores, puede resultar algo larga y reiterativa en algunos tramos, pero eso es algo que queda compensado con la fuerza de una idea central poderosa y algunos momentos realmente brillantes.

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