
Buscando información sobre la historia reciente de Angola (una historia de guerras ininterrumpidas, primero para lograr la independencia de Portugal y luego para el control del país), encontré este libro: Estacion de lluvias (1996), de José Eduardo Agualusa.
El autor, un blanco angoleño nacido en la época colonial, se sumerge en las entrañas del país africano para reflexionar sobre los sueños colectivos, las ilusiones revolucionarias y la forma en que la historia termina moldeando, y a veces destruyendo, las vidas de quienes creyeron poder cambiar el mundo.
En la novela se entremezclan personajes históricos reales con otros ficticios. Todo gira en torno a Lídia do Carmo Ferreira, poeta, periodista y militante, la cual representa a una generación que depositó enormes esperanzas en la llegada de la independencia. A través de su trayectoria vital asistimos al nacimiento de un país, pero también al progresivo desencanto que acompaña a toda utopía cuando se enfrenta a la complejidad de la realidad.
Afortunadamente para el lector, Agualusa evita los planteamientos simplistas. No hay héroes perfectos ni villanos absolutos. Los personajes están llenos de contradicciones, de convicciones profundas y de dudas inevitables. Como la vida misma.
Otro de los grandes atractivos de Estación de lluvias es la mezcla entre ficción y realidad histórica. El autor incorpora testimonios, documentos y personajes inspirados en figuras reales, lo que confiere al relato una enorme sensación de autenticidad. Aunque gran parte de lo que se cuenta es pura ficción.
Y todo esto contado mediante una escritura elegante, pausada y cargada de lirismo. La lluvia, la naturaleza y la música aparecen constantemente como elementos simbólicos que acompañan las transformaciones personales y políticas de los personajes. Los sueños y la realidad, la esperanza y el desencanto, la memoria individual y la historia colectiva. Y siempre, de manera inevitable y terrible, la guerra como paisaje de fondo.
En definitiva, Estación de lluvias me ha parecido una obra hermosa, inteligente y profundamente humana. Tal vez no sea la lectura más indicada para quien quiera conocer la historia de Angola desde la época colonial hasta hoy de manera ordenada (para eso hay otras obras), en cambio sí es una lectura muy recomendable para quienes buscan un acercamiento más humano a la realidad de un país tan bello como maldito.