Para los apasionados de la historia de Grecia y Roma como el autor de este humilde blog, mi paisano Carlos García Gual es una referencia imprescindible. En Voces de largos ecos (2020) reúne una serie de ensayos breves dedicados a autores griegos y latinos con un propósito muy claro: demostrar que los clásicos no son piezas arqueológicas inanimadas, sino escritores que todavía tienen algo que decirnos.
Como no podía ser de otro modo, el libro está dividido en dos grandes bloques: griegos y latinos. Así, nos sumergimos en su lectura al encuentro de figuras tan diversas como Homero, Eurípides, Aristófanes, Platón, Aristóteles, Plutarco, Luciano, Longo, Virgilio, Ovidio, Petronio, Apuleyo, Séneca y Marco Aurelio. Nombres que suenan a épocas lejanas, pero cuyo legado (ese es el propósito del libro) sigue asombrosamente vivo entre nosotros.
Se trata, en todo caso, de un fascinante acercamiento a los clásicos, no una historia completa de la literatura grecolatina. Para eso hay otras obras más sesudas. La verdadera intención de García Gual no es hacernos viajar atrás en el tiempo, sino que descubramos en nuestro mundo actual las resonancias de aquello que fue escrito hace más de dos mil años. Para lograrlo no escribe desde la torre de marfil del especialista, sino desde la pasión de un lector que quiere compartir sus descubrimientos. Su prosa es culta, pero nunca pretende impresionar al lector con fatua erudición. Explica, contextualiza, relaciona y, sobre todo, nos contagia su entusiasmo. El subtítulo ya nos lo anuncia: «una invitación a leer a los clásicos».
El recorrido resulta especialmente interesante porque permite comprobar hasta qué punto buena parte de nuestra literatura contemporánea tiene sus raíces en Grecia y Roma. La épica, el teatro, la comedia, la biografía, la filosofía, la novela de aventuras, la literatura amorosa o la sátira tienen allí algunos de sus primeros grandes modelos.
Al tratarse de una recopilación de textos de procedencias diversas, el conjunto resulta algo heterogéneo y no siempre existe una continuidad clara entre capítulos. No estamos ante una narración progresiva ni ante un manual sistemático. Es mejor entenderlo como una biblioteca de pequeñas conversaciones con autores clásicos.
Las voces de aquellos escritores siguen resonando porque las grandes obras literarias tienen la capacidad de decir cosas distintas a cada generación y, en ocasiones, incluso cosas diferentes cada vez que volvemos a ellas.
En definitiva, un libro muy entretenido, especialmente recomendable para quien quiera acercarse a los clásicos sin enfrentarse a un tratado académico. García Gual demuestra que Grecia y Roma no son únicamente pasado: son también una parte esencial de nuestra manera de entender la literatura, la filosofía, el amor, la guerra, la política y, en definitiva, al ser humano. Una lectura que abre la puerta de par en par a muchas otras nuevas lecturas, lejanas en el tiempo, sí, pero sorprendentemente cercanas a nosotros. Un gustazo de libro.
