lo que podemos saber - ian mcewan

LO QUE PODEMOS SABER, Ian McEwan

Muchos escritores, después de una larga carrera, deciden abandonar parcialmente el terreno que dominan para adentrarse en territorios nuevos. La apuesta es arriesgada, porque suele incomodar a sus lectores más fieles. Y la jugada no siempre sale bien. Ian McEwan, el aclamado autor de Expiación, lo ha hecho. Se ha atrevido con Lo que podemos saber (2026), una obra que combina misterio literario, distopía, historia y reflexión sobre los límites del conocimiento.

Su planteamiento resulta extraordinariamente original, aunque la ambición de la propuesta no ha cristalizado en una novela tan redonda como cabría esperar. Aunque eso es sólo mi humilde opinión, claro.

La historia se desarrolla en dos tiempos. En 2014, el poeta Francis Blundy reúne a un grupo de amigos para celebrar el cumpleaños de su esposa, Vivien, y les lee un poema dedicado a ella: A Corona for Vivien. La obra es considerada extraordinaria, pero tiene una particularidad que alimentará la curiosidad de generaciones posteriores: nadie consigue encontrar una copia. El poema parece haberse desvanecido, convirtiéndose en un enigma literario.

Un siglo después, en 2119, Tom Metcalfe, un investigador especializado en literatura, vive en una Gran Bretaña profundamente transformada por una catástrofe nuclear y la subida del nivel del mar, que ha sumergido extensas zonas del territorio. Desde ese futuro, el siglo XXI se contempla como una época perdida, casi mítica, cuya riqueza material y cultural despierta fascinación. Tom se obsesiona con el poema desaparecido y se lanza a una investigación que acabará poniendo en cuestión todo lo que creía saber sobre sus protagonistas.

«Este anhelo por lo que nunca se conoció y se ha perdido necesita una palabra, algo más allá de la nostalgia, que añora lo que alguna vez se conoció.»

El motor de la novela es la búsqueda del poema perdido. Partiendo de esa base, McEwan construye un curioso juego de espejos entre pasado y futuro, entre lo que ocurrió y lo que creemos que ocurrió. Una narración de idas y venidas trufada de interesantes reflexiones: ¿Qué podemos saber realmente de quienes vivieron antes que nosotros? Si bien los documentos, las cartas, los diarios y los testimonios parecen ofrecer respuestas, siempre son fragmentarios y pueden estar condicionados por los intereses de quienes los conservaron.

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Entre la nostalgia y la distopía

El autor aprovecha también el escenario futurista para abordar temas tan actuales como el cambio climático, la fragilidad de nuestra civilización y la nostalgia por un mundo perdido. Es interesante cómo invierte nuestra perspectiva: aquello que hoy consideramos cotidiano se convierte, para los personajes del futuro, en un objeto de fascinación. La novela nos invita a contemplar nuestra época como si ya fuera historia, con sus contradicciones y sus oportunidades desperdiciadas.

La lectura de Lo que podemos saber exige concentración. La novela cambia de registro y de perspectiva constantemente. Además, a veces el despliegue intelectual parece imponerse sobre la emoción, y los personajes pueden quedar en un segundo plano frente a las ideas que representan.

En resumen, esta es una novela que fascina por la originalidad de su planteamiento, la reflexión sobre la memoria y la capacidad de conectar la intimidad de unas vidas con el destino de toda una civilización. Por supuesto, está escrita magistralmente, como no podía ser de otro modo si hablamos de un autor como McEwan. Sin embargo, en mi caso me ha parecido que promete más de lo que finalmente ofrece.

Por último, quiero agradecerle a Masa Crítica de Babelio (mi web de referencia en temas literarios) por su amabilidad en hacerme llegar un ejemplar de Lo que podemos saber para leer y reseñar.

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