¿Cómo se pueden mezclar en una novela policiaca escenarios tan diferentes como un islote brumoso frente a las costas de Islandia y las convulsas asambleas celebradas durante la Revolución Francesa? Fred Vargas dio con la fórmula ideal en Tiempos de hielo (2015), una de las novelas más notables de la saga del comisario Adamsberg.
En esta ocasión todo comienza con la muerte de Alice Gauthier, una profesora de matemáticas de sesenta y seis años cuyo cadáver aparece en la bañera. Todo apunta inicialmente a un suicidio, pero un extraño símbolo encontrado en la escena despierta las sospechas de la policía. Poco después, otra muerte y una carta relacionada con el caso aportan nuevas pistas. Adamsberg descubre que las víctimas estuvieron vinculadas a una expedición a una remota isla de Islandia, donde, diez años atrás, un grupo de viajeros vivió una experiencia trágica.
Pero hay otra pista a seguir, la que gira en torno a un peculiar círculo de admiradores de Robespierre, los cuales organizan recreaciones históricas de las asambleas revolucionarias. Sus excéntricas actividades añaden una nueva dimensión al misterio.
Puede parecer un tremendo galimatías, pero en realidad el resultado es una historia que seduce al lector. Esa es una de las especialidades de la autora: su capacidad para combinar materiales aparentemente incompatibles. La historia policial se entrelaza con la memoria histórica, las supersticiones y las referencias culturales, sin renunciar a cierto sentido del humor. Más allá de simplemente descubrir quién es el culpable, hay una exploración de las obsesiones humanas, los vínculos que sobreviven al paso de los años y la asombrosa facilidad con la que el pasado puede condicionar el presente.
Como es habitual, el comisario Adamsberg es el centro de gravedad del relato. Como ya sabemos de otras novelas de la saga, su método se basa menos en la deducción estrictamente racional que en una intuición difícil de explicar. Una condición que hay que aceptar para leer los libros de esta autora francesa, cuyo protagonista es siempre tan humano como imprevisible.
«Había que tener cuidado con las silenciosas aguas del comisario, cuidado de que pudieran rodearte y luego absorberte junto con él.«
Tiempos de hielo es una novela negra original, con una atmósfera muy particular. Ojo: no es un misterio policial convencional ni pretende serlo. Su mayor virtud reside en la imaginación de Vargas y en su capacidad para sorprender. Por otra parte, la trama que puede resultar un poco confusa en algunos pasajes, sobre todo para los que se enfrentan por primera vez a esta curiosa saga. Para mí, una lectura para disfrutar de principio a fin.
