LOS CIPRESES CREEN EN DIOS, José María Gironella

IMG_1270Yo desconocía la obra de José Maria Gironella y tal vez nunca la hubiera llegado a conocer porque el tema de la Guerra Civil española, por la saturación de películas y novelas sobre el tema, simplemente me agota. Por eso y además porque resulta difícil hablar del tema con alguien sin que suba el tono de la conversación.

Casi por casualidad escuché en un programa de radio una breve biografía de Gironella, cuya trilogía sobre la guerra (tres magníficas novelas que cuentan las vicisitudes de una familia de Gerona antes, durante y después del conflicto) le había valido para recibir algún que otro premio literario durante en Franquismo, además de proporcionarle muchísimos problemas con la censura y bastante enemigos dentro del propio Régimen. Curiosamente, Gironella pasó al ostracismo literario tras la muerte del dictador. Seguramente no le perdonaron que siendo catalán escribiera en castellano, como tantos otros grandes escritores, por cierto. Como dijo de él Lluis Foix, Gironella “no cabía” en la nueva Cataluña nacionalista y estrecha de miras que estaba cocinando el gobierno del ínclito Jordi Pujol, como tantos otros catalanes que tampoco caben ahora por no comulgar con la fe ciega de la patria. Y es que, si hay algo que caracteriza a los iluminados, es su ansia de revancha, y con Gironella fueron implacables.

Esto bastó para que me animara a leer Los cipreses creen en Dios, después de lo cual, además de comprobar que se trata de una visión personal pero desapasionada de una de las etapas más convulsas de nuestra historia, recibí un impacto tremendo en la conciencia al descubrir que los personajes de la novela, sus ideas, sus temores y sus opiniones son los mismos que los actuales, ochenta años después. Sobrecogedor y alarmante.

Gironella, escritor maldito

¿A qué viene ese vacío del “mundo de la cultura” hacia la obra de Gironella? Lo bueno es que sus novelas no abundan ni mucho menos en la versión oficial de los vencedores, ni se cantan las glorias del Generalísimo, al contrario: se retrata por ejemplo la decadencia de una Iglesia Católica próxima a los ricos y alejada de los pobres y se critica de forma velada el militarismo, no sin cierta mofa a las alusiones de la “misión histórica de España” de los falangistas.

jose-maria-gironella

Pero claro, el escritor cometió el crimen de no ensalzar como héroes a las bandas de agitadores y fanáticos de la izquierda que se encargaron de arruinar el proyecto republicano, antes incluso del mismo levantamiento del 18 de julio. En otras palabras: Gironella no es lo suficientemente sectario para que su opinión sobre la Guerra Civil, sus causas y sus consecuencias, sea lo suficientemente autorizada.

Los cipreses creen en Dios fue escrita en los años 50 y tiene como telón de fondo los sucesos que ocurrieron entre 1931 y 1936 en España. Afortunadamente hoy los sindicatos no reparten armas de fuego entre sus afiliados y los militares se han librado al fin de su trasnochada mentalidad decimonónica “Dios, patria, honor”. Tampoco hay gente quemando iglesias, ni falangistas y anarquistas sembrando el terror en las calles, ni comunistas armados pegando carteles de Stalin en las fachadas. No se ha llegado al colapso del orden como sucedió durante la II República, ni a los salarios de hambre, ni al espectáculo de los gobiernos regionales proclamando su independencia del resto del país, ni a las vergonzosas desigualdades e injusticias sociales de entonces.

56ad0795c910d62e7d8b4567.__grande__
Un millón de muertos y Ha estallado la paz, Las otras dos novelas que completan la trilogía de Gironella sobre la Guerra Civil española.

Todo esto no ha llegado todavía, pero la materia prima es la misma, los españoles de hoy somos un penoso retrato en color de los de esa época. Fanáticos, ignorantes, violentos, estúpidos, indolentes, egoístas e inconscientes. Tal como éramos somos hoy. Basta con rascar un poco en la superficie y eso es lo que queda cuando desaparece el fino barniz de la civilización, de la ley y el orden. En algunos casos ni siquiera hace falta rascar, salta a la vista.

La silenciosa mayoría asistía entonces paralizada al desarrollo de estos acontecimientos, conscientes de que ellos con su inacción tenían también parte de la culpa de lo que sucedía y acabaría sucediendo más tarde. Nadie paró los pies a los sembradores profesionales de odio y luego ya fue tarde para lamentaciones, se llegó al punto sin retorno y vinieron la guerra, la miseria, el hambre, la dictadura y para muchos, el exilio y la represión.

Se empieza denostando a autores como Gironella por tratar de explicar por qué España se dividió en dos bandos irreconciliables hasta el punto de matarse unos a otros y se acaba montando pelotones de fusilamiento y cárceles del pueblo. ¿Será ése el destino que la Historia reserva a los pueblos estúpidos?

Si te ha gustado esta entrada no olvides hacer clic en Me Gusta. Y si quieres leer más reseñas tal vez te interese suscribirte a Un Humilde Lector.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s