AIRE FRÍO, H.P. Lovecraft

16519181Me siento muy identificado con el Doctor Muñoz, personaje principal del escalofriante cuento de H.P. Lovecraft, pues a mí en verano me pasa como a él: busco sin descanso cualquier rincón fresco, huyendo de un calor que parece dispuesto a acabar conmigo.

Bromas aparte, Aire frío (Cool Air, por su título original en inglés), es uno de mis relatos favoritos del maestro de Providence, padre de Cthulhu y del terror cósmico. Fue escrito en el año 1926 y publicado dos años más tarde en la revista norteamericana Tales of Magic and Mystery, aunque ha sido editado después en diferentes antologías y recopilaciones del autor.

He de decir que yo conocí este cuento en mi adolescencia gracias a la adaptación en cómic que hizo el genial Bernie Wrightson en la revista Creepy. Fue todo un hallazgo, pues esa fue mi puerta de entrada al aterrador y fascinante universo lovecraftiano.

Frío, mucho frío

La historia, narrada en primera persona por el vecino del Doctor Muñoz, sucede en un bloque de apartamentos de Nueva York en los años 20, habitado principalmente por personas de origen hispano (¿tal vez españoles?).

Muñoz es un tipo solitario y extraño que vive aislado en su apartamento, donde reina una gélida temperatura que, al parecer, él necesita para poder vivir. Gracias a un sistema de absorción de amoniaco frío y de una bomba de gasolina, el Doctor Muñoz se asegura de que en su vivienda el invierno sea la única estación del año. Un invierno especialmente duro donde las temperaturas se mantienen en trono a 30ºF (ligeramente por debajo de los 0ºC).

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H.P. Lovecraft (1890-1937)

Por azar, ambos vecinos establecerán una relación de extraña amistad:

“Tan pronto como vi al Dr. Muñoz en esa ráfaga de aire frío, sentí una repugnancia que no se podía justificar con su aspecto. Únicamente su pálido semblante y frialdad de trato podían haber ofrecido una base física para este sentimiento, incluso estas cosas habrían sido excusables considerando la conocida invalidez del hombre (…) Pero la repugnancia pronto se convirtió en admiración, a causa de la insólita habilidad del médico que de inmediato se manifestó, a pesar del frío y el estado tembloroso de sus manos pálidas”.

Los problemas empiezan cuando un día el sistema de refrigeración del Doctor Muñoz falla y, a pesar de los esfuerzos de su vecino, su físico se deteriora rápidamente:

“El moribundo ermitaño estaba furioso y alarmado, hinchado hasta proporciones grotescas, parecía que se iba a hacer pedazos lo que quedaba de su endeble constitución”.

El relato de los denuedos del protagonista para salvar a su vecino es terrible y enternecedor a la vez, aunque se presagia el final, tan trágico como inevitable. El  cuerpo del Doctor Muñoz es hallado en avanzado estado de descomposición. Han bastado unas horas de calor para acabar con él. Pero el anciano, antes de morir, deja una carta donde lo explica todo.

“Lo que estaba, o había estado, sobre el sofá era algo que no me atrevo decir. Pero lo que temblorosamente me desconcertó estaba sobre el papel pegajoso y manchado antes de sacar una cerilla y reducirlo a cenizas; lo que me produjo tanto terror, a mí, a la patrona y a los dos mecánicos que huyeron frenéticamente de ese lugar infernal”

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Burlar a la muerte

Aire frío es, a fin de cuentas, la historia de un zombie que se mantiene vivo gracias al amoniaco que preserva sus órganos congelados. Ya está muerto, pero se empeña en prolongar su existencia, aunque difícilmente se puede llamar “vivir” a lo que hace el Doctor Muñoz.

Se trata de una suerte de criogenia donde la mente y la conciencia permanecen activas, mientras el cuerpo se resiste a la muerte con la ayuda del frío. Hay que decir que en los años 20 la criogenia era una técnica aún en ciernes, de la cual los más animosos esperaban conseguir grandes milagros y avances médicos.

No parece que el genial Lovecraft tuviera mucha fe en esos avances científicos. Es cierto que el Doctor Muñoz ha logrado burlar a la muerte durante quince años, pero, ¿a que precio? Además, el cuento nos va conduciendo lentamente hacia un desenlace inexorable que el lector no puede dejar de presentir. Frío o calor, ciencia o magia… No importa: nadie puede escapar de la parca.

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2 comentarios en “AIRE FRÍO, H.P. Lovecraft

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