UN AMANECER DE RUISEÑORES, Ulises Febles

Me he sumergido en la lectura de este poemario siguiendo el mismo método que se usa para saborear un buen vino: despacio, sorbo a sorbo y paladeando cada verso.

Sé que hay muchos lectores que no se atreven con la poesía: o les aburre o no la comprenden. O ambas cosas a la vez. Tal vez Un amanecer de ruiseñores, de Ulises Febles, sea para ellos una oportunidad para perder el miedo y acercarse a este género, pues en mi opinión cuenta con las virtudes necesarias para tal propósito.

La primera de ellas es la propia forma de escribir del autor, la cual destila una honestidad que permite establecer un vínculo con sus lectores de forma natural. Pero no hay que confundir honestidad con simpleza: el estilo de Ulises Febles es delicado y evocador, culto pero no pomposo. Muchos de sus versos invitan a ser releídos y en ellos resuenan los ecos de grandes poetas clásicos a los que el propio autor se refiere, como Rubén Darío o William Blake, por ejemplo.

Otra de las razones por las cuales Un amanecer de ruiseñores tiene el poder de llegar al alma de los lectores (también a la de aquellos no habituados a la poesía) es el propio contenido. En sus poemas se abordan temas universales y eternos: el amor, la música, la naturaleza, el sentido de la vida… Personalmente los que más me gustaron son los dedicados a la familia, en concreto los de sus abuelos, los cuales me han parecido especialmente hermosos y conmovedores. Con permiso del autor, reproduzco algunos de sus versos:

“Dormiré en lechos de literatura

y soñaré con esa inspiración

do los versos, exhalan su hermosura.

Será de pura rima, mi oración,

y mi letra, un néctar de dulzura,

que se derrame en todo corazón”

Me gustaría destacar también la peculiar estructura de su contenido: Un amanecer de ruiseñores se divide en quince poemas “principales” que a su vez engloban o se ramifican en otros poemas relacionados. Todos en conjunto nos plantean un bonito viaje poético que empieza en la propia portada (sencillamente preciosa).

Pero hay que insistir en un punto: esta aventura debe ser disfrutada sin prisa y con todos los sentidos puestos en la lectura. Esa es la mejor fórmula para extraer el jugo de cada una de las palabras y de las sensaciones que estas invocan.

Y regresando a la metáfora del buen vino, el sabor que permanece en la boca después de leer esta obra es intenso. Y además, tiene la capacidad de perdurar. Las palabras y las emociones permanecen en la memoria del lector incluso días después de leer el último verso, al menos así fue en mi caso.

Puedes disfrutar de los poemas de Ulises Febles y darle una oportunidad a la buena poesía descargando su libro en el siguiente enlace:

Un amanecer de ruiseñores

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