PETROCALIPSIS, Antonio Turiel

Este es uno de esos libros interesantes que ayudan a comprender un poco mejor el mundo en el que vivimos, pero que dejan al lector en un completo estado de desolación. En Petrocalipsis (2020), Antonio Turiel expone de forma cruda la dependencia de la economía mundial de los hidrocarburos. Y nos anuncia que hemos llegado al final del camino.

Aunque es un ensayo económico accesible al gran público, este libro bien podría ser incluido en el género de terror. Según los datos que nos presenta, ha llegado el temido peak oil. Es decir: el petróleo se acaba.

La ciencia y la pura lógica (ya que se trata de recursos finitos) nos decían que ese día iba a llegar. Lo que pasa es que los profetas agoreros del fin del petróleo llevan fallando en sus predicciones desde los años 70. Ahora, en cambio, las señales son claras: los grandes pozos de petróleo y gas cada vez producen menos. Por otro lado, las bolsas que todavía quedan por explotar (que además son de menor calidad) presentan grandes dificultades de extracción, lo cual hace disminuir su rentabilidad. Sin embargo, la demanda no para de aumentar. Y es que el petróleo es la sangre de la economía mundial. Sin él, estamos condenados al colapso.

Pero lo peor no es eso. Más o menos todo el mundo es consciente del problema de la escasez y de la necesidad de pasarse a otras fuentes de energía. Limpias y renovables, a poder ser. Entonces viene Turiel a explicarnos que no existe ninguna fuente de energía que pueda sustituir al petróleo. En el libro analiza cada una de ellas (solar, eólica, nuclear, hidráulica, biomasa, hidrógeno…), desnudando sus carencias y sus limitaciones. Uno de los ejemplos más tremendos es el del coche eléctrico, que jamás podrá reemplazar a los coches con motores de combustión.

Turiel insiste en sumirnos en la desesperación capítulo tras capítulo: nos muestra el camino al desastre sin ofrecer ninguna salida. De nada nos servirá aferrarnos a la esperanza de que la ciencia y la tecnología nos salvarán, pues existen unos límites físicos insuperables, también para ellas. En definitiva, se avecinan tiempos difíciles: el declive de la economía, el fin del estado de bienestar, pérdida de derechos y conflictos armados.

¿Soluciones? Estas aparecen al final del libro, cuando la angustia del lector ya ha alcanzado niveles insoportables. Pero no son lo que uno espera. El crecimiento sostenible es una mentira que hay que desechar. No es viable, por eso toca decrecer. De este modo, lo que Turiel presenta como «adaptación a la nueva realidad» es más bien una suerte de resignación. Se acabó producir cosas nuevas, todo deberá ser reciclado. No solamente eso, el autor incluso se atreve a sugerir que en el futuro habrá que compartir por ejemplo un coche o una lavadora con todos los vecinos de tu edificio.

El tiempo nos dirá si Petrocalipsis acierta o se equivoca. Algunos de sus detractores de Turiel le tachan de alarmista y le acusan de interpretar los datos a su manera. Tenga razón o no, parece que no está en nuestras manos la solución. Así que disfrutemos de lo que todavía nos dejan disfrutar y dediquemos nuestro tiempo a lecturas menos deprimentes.

4 comentarios en “PETROCALIPSIS, Antonio Turiel

  1. Sobre el fin del petróleo barato (pronosticado ya en 1998 por Campbell y Laherrère) se ha hablado bastante, a destacar el libro de Paul Roberts The End of Oil o el documental End of Suburbia, ambos de 2004, sin olvidar al mítico Michael C. Ruppert en el documental Collapse (2009) y cientos de artículos en la blogosfera que ni vale la pena citar. Todo ello antes de que Turiel apareciera en escena en 2010.

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