HUYE RÁPIDO, VETE LEJOS, Fred Vargas

Ya he confesado alguna que otra vez que Fred Vargas es una de mis autoras favoritas de novela policiaca. Una escritora con un estilo único y original que brilla con especial intensidad en Huye rápido, vete lejos (2001), una de sus mejores novelas.

Esta es la cuarta entrega de la serie del comisario Adamsberg, un peculiar policía bendecido con el don de la intuición, su única aunque eficaz arma para resolver casos. Vamos, en las antípodas del racionalísimo Poirot.

Adamsberg es un tipo sencillo y callado que en algunos momentos despierta la simpatía del lector, pero al que se puede llegar a aborrecer por sus rarezas y por ese carácter cerrado, antipático e incluso dotado de un punto de arrogancia.

«¿Miedo? Esperaré a estar muerto para tener miedo. Me fastidiará menos la vida».

En este caso, el enigma se plantea en forma de unas extrañas pintadas que aparecen en algunos edificios de París: una especie de cuatro invertido, acompañado de las siglas CTL. ¿La firma del artista? Este hecho aparentemente banal adquiere una importancia inesperada cuando empiezan a producirse asesinatos entre los moradores de las viviendas en las que no se ha marcado el «cuatro».

De forma paralela, el asesino envía mensajes incomprensibles basados en textos literarios antiguos a un peculiar «buzón» de anuncios instalado en una plaza de París, frente a un bar llamado El Vikingo. Los parroquianos del bar constituyen un microcosmos que tiene un peso fundamental en la trama. En los primeros capítulos del libro se explica parte de su curiosa historia.

La peste negra

Lo más inquietante es que en los cadáveres se encuentran picaduras de pulgas de rata. Además, han sido tiznados de negro para emular que se trata de víctimas mortales de la peste negra. ¡Sí, la peste negra! El pánico no tardará en extenderse entre los vecinos de París primero y de otros puntos de Francia después. ¿Qué está sucediendo en realidad?

Por supuesto, no lo voy a contar aquí. Solo diré que CTL son las siglas en latín de la frase «Cito, longe fugeas et tarde redeas». Es decir: huye, vete lejos y tarda en regresar. El sabio consejo que en tiempos pretéritos se daba a los aterrorizados habitantes de ciudades y aldeas asediadas por la enfermedad y la muerte.

Un plus añadido para leer esta fascinante novela es el crossover que se produce entre la saga de las aventuras de Adamsberg y la trilogía de los tres evangelistas (ver Que se levanten los muertos). Vargas mezcla personajes de una y otra serie, todos hijos literarios suyos, haciendo un guiño a sus lectores más fieles y enriqueciendo el relato con algunos interesantes datos históricos y culturales.

Pars vite et reviens tard es la novela que recomendaría leer a cualquiera que pudiera estar interesado por la obra de Fred Vargas y que no supiera por donde empezar. Incluso sin respetar el orden cronológico de la saga, vale la pena leer esta pequeña maravilla y saborearla despacio.

2 comentarios en “HUYE RÁPIDO, VETE LEJOS, Fred Vargas

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