GUARDIANES DE LA FE VERDADERA, Jaime J. Palacio

Corre el año 2080 y en España el Tribunal de la Santa Inquisición ha regresado. Así es la impactante premisa sobre la que se basa esta peculiar distopía: Guardianes de la Fe verdadera (2020), de Jaime J. Palacio.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? El autor lo explica en la introducción: la crisis económica ha acabado con la Unión Europea y la vieja España ha involucionado hacia una suerte de teocracia de corte ultra católico, recuperando así una de sus instituciones históricas más controvertidas.

Ninguno de nosotros puede imaginar cómo va a ser el futuro aunque, en vista de cómo van las cosas, este en particular parece bastante improbable. Y sin embargo, el escenario que nos plantea esta novela es muy sugerente, tanto para los aficionados a la historia como para los lectores de ciencia ficción.

De hecho, el protagonista de Guardianes de la Fe verdadera, Jesús Navarro, nos recuerda en cierto modo al personaje de Guy Montag en Fahrenheit 451. Es un inquisidor, un despiadado ejecutor de la ley que actúa cumpliendo su tarea sin contemplaciones ni sentimentalismos. Sin embargo, igual que le sucede a Montag, un día un pequeño resquicio de duda quiebra sus sólidas convicciones. Entonces Jesús se asoma al otro lado, a “lo prohibido”. Y ya nada vuelve a ser como antes.

No sería prudente desvelar más detalles de la trama para no arruinarla, pues son muchas las cosas que suceden y muchos los temas (no sólo la religión) sobre los que el autor invita a sus lectores a reflexionar.

Virtudes y defectos

En mi opinión Guardianes de la Fe verdadera es una novela con grandes virtudes y también grandes defectos. Una lectura que me deja sentimientos encontrados.

Entre los aspectos positivos, más allá de la incuestionable fuerza seductora del argumento, hay que destacar un ritmo narrativo trepidante con muchos giros inesperados. Jaime J. Palacio prescinde de descripciones demasiado detalladas en pro de la acción, lo cual da como resultado una narración ágil y entretenida, digna del mejor thriller.

Pero en la novela hay también algunos defectos demasiado grandes como para pasarlos por alto. En mi opinión, las descripciones son demasiado directas y superficiales. De igual manera, los personajes carecen de profundidad. En ocasiones incluso rozan la caricatura. Ignoro si todo esto está planteado así de forma intencionada, tal vez sea un recurso más del autor, pero en mi opinión afecta negativamente a la calidad general de la obra.

Sin embargo, lo peor es que no parece existir una verdadera intención literaria, por lo que el relato se queda en una mera retransmisión pura y dura de los hechos, con mucha acción, pero sin alma.

Por explicarlo de un modo más simple: diría que el planteamiento de Jaime J. Palacio es excelente (el argumento y la estructura de la novela son muy acertados), pero su ejecución resulta parcialmente fallida. Y esto es una pena, porque incluso con todos estos puntos negativos, la novela tiene la fuerza suficiente para entretenernos y hacernos reflexionar.

Quien quiera conocer más de cerca esta mirada a un inquietante futuro distópico, puede descargarse a novela en el siguiente enlace:

Guardianes de la Fe verdadera, Jaime J. Palacio

2 comentarios en “GUARDIANES DE LA FE VERDADERA, Jaime J. Palacio

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