saltonautas

SALTONAUTAS, Hao Jingfang

La culpa es mía. Fascinado por El problema de los tres cuerpos, caí en el error de pensar que en la ciencia ficción made in China estaba el futuro del género, con un montón de joyas por descubrir y disfrutar. Tal vez sea así, pero Saltonautas (2024), de Hao Jingfang no sería el mejor ejemplo. Más bien todo lo contrario.

Esta es la premisa de la novela: En un futuro próximo, el mundo está dividido entre dos grandes bloques políticos: la Liga del Pacífico y la Alianza Atlántica (remedos de los actuales China y Estados Unidos). En medio de esta tensión, tiene lugar un suceso inesperado podría cambiarlo todo: el descubrimiento de la existencia de una inteligencia extraterrestre que lleva miles de años vigilando la Tierra.

Tres jóvenes científicos se ven involucrados en una carrera por establecer el primer contacto con esa misteriosa civilización. Para conseguirlo tendrán que descifrar antiguos enigmas, seguir las huellas de una presencia alienígena que parece haber intervenido en la historia de la humanidad y enfrentarse, además, a las consecuencias políticas y militares de su descubrimiento.

Los ingredientes para cocinar una buena novela de ciencia ficción son buenos. Sin embargo, el resultado es decepcionante. Tanto es así que en algunos momentos llegué a pensar que estaba leyendo una novela para adolescentes estilo Crepúsculo. Todo es tremendamente superficial, los personajes son tan planos que cuesta establecer una verdadera conexión con ellos. El triángulo amoroso sobre el que parece girar buena parte de la historia me ha parecido simplón y, en algunos momentos, incluso algo infantil.

La autora introduce constantemente nuevos elementos tecnológicos, descubrimientos, misterios y golpes de efecto. El problema es que muchos de ellos parecen estar ahí principalmente para provocar sorpresa. Hay mucha pirotecnia tecnológica, pero poca profundidad detrás. Nada de lo que, para mí, es el verdadero valor de la ciencia ficción: plantear grandes preguntas.

Cixin Liu y Hao Jingfang

Como decía al principio, para mí ha sido inevitable comparar a Hao Jingfang con Liu Cixin, quien por cierto en su momento elogió Vagabundos, la otra novela de Jingfang. Hay diferencias importantes. Liu Cixin tiende a construir sus novelas alrededor de grandes ideas científicas y filosóficas. En cambio, Jingfang parece más interesada en combinar la ciencia ficción con aventura, relaciones personales y conflictos políticos. El resultado es, al menos para mí, bastante menos ambicioso y no tan interesante.

Tampoco he podido evitar acordare de Erich Von Däniken y su teoría de los «astronautas de la Antigüedad». Es decir, la posibilidad de que una civilización extraterrestre haya visitado la Tierra en la Antigüedad y haya influido en el desarrollo de nuestra civilización. Una idea que pertenece al terreno de la especulación y que, naturalmente, no debe confundirse con una teoría científica demostrada. No me cabe duda de que la autora se inspiró en esto para escribir Saltonautas. Puestos a dejar volar la imaginación, prefiero los libros del «investigador» suizo.

¿Conclusión? Saltonautas se queda en una sucesión de buenas ideas mal aprovechadas. Quizá funcione mejor con lectores jóvenes que busquen una aventura de ciencia ficción llena de misterios y tecnología. Para quienes esperamos de la ciencia ficción algo más —ideas realmente estimulantes, personajes complejos o una reflexión profunda sobre las consecuencias de esos descubrimientos—, me temo que se queda corta.

2 comentarios en “SALTONAUTAS, Hao Jingfang”

  1. ¡Hola! Ya cuando comentaste lo del triangulo amoroso me pareció sospechoso, siento que si el libro fuera estadounidense estaría catalogado como juvenil por lo que cuentas. Espero que fuera corto, así por lo menos no tuviste que soportar mucho ¡Saludos!

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario