cuidar de ella

CUIDAR DE ELLA, Jean-Baptiste Andrea

A diferencia de otros grandes premios literarios que se conceden en España, donde priman el amiguismo y los intereses comerciales, en el país vecino el Goncourt sigue siendo una garantía de calidad. No digo que allí no haya tongos y otras vergüenzas, cosa que desconozco, pero las novelas galardonadas siempre son buenas.

Así lo he podido comprobar en muchas ocasiones (La anomalía, El orden del día, Canción dulce, Nos vemos allá arriba, Me voy, Dios ha nacido en el exilio…). La ganadora de la edición de 2023 no es una excepción: Cuidar de ella, de Jean-Baptiste Andrea.

En Veiller sur elle se entrelazan dos historias: una, narrada en tercera persona, comienza por el final; la otra, en primera persona, aborda los hechos desde el inicio. Este movimiento pendular hipnotiza al lector y lo lleva de la mano a través de una original y emotiva historia, con la convulsa Italia de la primera mitad del siglo XX como telón de fondo.

Ese narrador en primera persona es Mimo Vitaliani, un hombre de pequeña estatura (solo 1,40 metros), nacido en una familia pobre, pero dotado de un talento artístico inmenso. Eso hará de él un reputado escultor, a pesar de sufrir una infancia desgraciada, maltratado y explotado por su tío alcohólico. Lamentablemente, en su vida adulta sobre él seguirá pesando como una losa su condición de enano, objeto de la burla y el desprecio de los «normales».

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Junto a él brilla la figura de Viola Orsini, una joven de alta cuna, orgullosa e independiente. Una mujer cuya inteligencia es «demasiado peligrosa en un mundo dominado por los hombres». Las vidas de Mimo y Viola quedarán conectadas ya desde niños con el indestructible vínculo de los gemelos cósmicos que afirman ser, pero la realidad es que pertenecen a mundos diferentes, antagónicos, irreconciliables.

«Siempre seremos tú y yo, Mimo y Viola. Mimo que esculpe, y Viola que vuela»

A esta ecuación hay que sumar una obra de arte única: la Pietà Vitaliani, que se mantiene oculta a los ojos del mundo en un rincón secreto del Vaticano.

¿Por qué? Es solo una «Piedad» más, la representación de María sosteniendo a su hijo Jesucristo sobre sus rodillas. Una madre amorosa junto a su hijo muerto. Pero la de Mimo Vitaliani es una creación única y desconcertante, capaz de hacer enfermar y enloquecer a quienes la contemplan: demasiado bella, demasiado divina… Dotada de un hálito de vida que solo los genios son capaces de insuflar a sus obras. Algo tan sublime que ni siquiera ellos mismos pueden llegar a comprender.

«Yo también, un día, pensé que tenía talento. Desde entonces he comprendido que no se puede tener talento. El talento no se puede poseer. Es una nube de vapor que te pasas la vida intentando abrazar».

Jean-Baptiste Andrea se revela en Cuidar de ella como un narrador excepcional a través de una historia realmente conmovedora. Una maravillosa lectura para empezar el año.

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